Todos los Seres Vivos tienen un ciclo de vida en el cual incurren en distintas acciones generales que les dan la supervivencia como también su trascendencia, teniendo gran importancia la Alimentación como la forma en la cual obtienen energía para sus actividades diarias y su desarrollo o crecimiento, seguido de la Reproducción que le permite dejar su trascendencia y la permanencia de la especie, además de la Relación tanto con el medio como con otros individuos.
Para este último caso, se tiene en cuenta al Hábitat Natural que ocupa cada uno de ellos, teniendo en muchas ocasiones que recorrer grandes distancias para poder obtener Alimentos y Recursos, además de analizarse los movimientos que han descripto en un espacio determinado, teniendo en muchos casos la Modificación del Estado que tienen tanto estos individuos como el entorno que los rodea.
Cada una de estas modificaciones es justamente una Acción o Hecho, de los cuales los animales lo realizan siguiendo su Instinto Animal y condicionados en gran parte por el medio que los rodea, mientras que los Seres Humanos tienen la capacidad de aislarse y abstraerse del mismo, pudiendo hacer uso de la Razón y el Discernimiento para poder elegir sus actos.
Es por ello que se habla por un lado de los Actos Voluntarios como aquellos que son impulsados y dirigidos por la conciencia del sujeto, tales como Caminar o Comer, mientras que por otro lado tenemos los Actos Involuntarios que están ligados por un lado a los Actos Reflejo que surgen como simples respuestas o reacciones automáticas, además de los Actos Naturales, relativos al funcionamiento de los organismos internos y a la regulación de nuestro cuerpo, siento estos regulados por el Sistema Nervioso.
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