Los chistes son un fenómeno común en muchas culturas, fenómenos que tienen ante todo una finalidad de socialización a partir del humor. En efecto, en general estos chistes tienen un giro inesperado al final, giro que resignifica mucho de lo narrado hasta entonces. Este tipo de procedimientos es común a varios géneros que involucran a la ficción, pero aquí tendría un cariz netamente popular. En el caso del chiste, el giro final siempre causará un efecto cómico. Los chistes se pronuncian por lo general en rondas de amigos o con gente de cierta confianza; carecen de autor conocido, se van transmitiendo de boca en boca a medida que transcurre el tiempo.
El fenómeno del chiste es un fenómeno interesante si lo concebimos como una práctica oral que tiene raíces en el pasado. En efecto, si bien el chiste tiene una estructura y finalidad particular, lo cierto es que la práctica de contar historias dentro de un grupo humano es una experiencia compartida por todas las culturas, incluso las antiguas; de hecho, las grandes historias y mitologías que nos llegan de tiempos pretéritos se fueron formando al calor de este proceder. Los hombres tienen gusto por contar historias, historias de todo tipo y estructura que establecen vínculos entre ellos. En el caso del chiste, el formato nos dará cuenta de una extensión harto reducida, con un remate cómico y sorpresivo.
La efectividad del chiste depende mucho del narrador del mismo. En efecto, la estructura ayuda, pero será siempre el narrador quien aportará los condimentos como para hacer del chiste una experiencia cómica y digna de risa. Un narrador hábil generará suspenso con pausas, utilizará inflexiones en la vos, acompañará lo narrado con gestos, etc. Existen personas que parecen tener un don especial en este sentido, generando humor constantemente cuando comienzan con sus historias.
En algunas ocasiones se suele distinguir al chiste de otro tipo de relato oral denominado cuento. El cuento también tiene una finalidad humorística, pero carece en ocasiones de un giro inesperado al final, tiende a ser menos sorpresivo. Lo que en realidad caracteriza al cuento es el hecho de desarrollar más los detalles de la narración de una forma que genere risa. Este tipo de narración también requiere de una capacidad especial, incluso mucho mayor a la del chiste, que al ser breve puede disculpar algunos defectos en la forma en que se cuenta. En cualquier caso, siempre será el humor el aspecto distintivo de sendas estructuras narrativas.