Desde el momento en que entran a la vida, todos los Seres Vivos son condicionados por toda la información que les da el Medio Ambiente que los rodea, motivándolos a realizar acciones o bien modificando el comportamiento de su cuerpo generándose reacciones Físicas y Químicas que son percibidas por los Órganos Sensoriales y posteriormente llevadas a través del Sistema Nervioso a un órgano muy importante como lo es el Cerebro, que le permite decodificar y procesar estos datos obtenidos para dar lugar a una información que es conocida como Percepción Sensorial, y es la que nos permite relacionarnos con el medio.
Estas interacciones requieren que realicemos un Esfuerzo Físico, y es así que llevamos a cabo lo que es conocido como una Movilidad o Locomoción, haciendo uso de nuestros Músculos y Articulaciones y desplazándonos de un punto de partida o inicial, hacia un destino o meta que forma parte del Objetivo o Finalidad por la cual hemos realizado tamaño esfuerzo, empleando Fuerzas y Energías para poder realizar esta trayectoria.
Esta energía es necesaria en primer lugar para poder eliminar las Fricciones y Fuerzas que son inherentes de nuestro propio medio, considerándose como la más conocida a la Fuerza de Gravedad, que nos empuja hacia la superficie terrestre y genera una caída de todos los objetos, sumándose además la Fricción del Aire o bien las distintas fricciones y rozamientos que debemos vencer dependiendo el medio en el cual nos desenvolvemos.
Esto no solo está presente en nuestra vida cotidiana, sino también en lo que respecta a los Animales como seres vivos, ya que al estar imposibilitados de poder fabricar su propio alimento (como sí sucede con los Seres Vegetales, que carecen de formas de locomoción) deben movilizarse en búsqueda de otros organismos para poder consumir, buscando alimento en su Hábitat Natural o bien desplazándose hacia otros puntos, en el caso de los animales que realizan Migraciones o son Especies Nómades.
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