Importancia de la agonía del Dictador Franco

Oficialmente, Francisco Franco Bahamonde, el dictador que había gobernado con mano de hierro en España durante los últimos 36 años, murió tras una larga agonía el 20 de noviembre de 1975. Sin embargo, a posteriori se supo que esta fecha había sido alterada en unas horas o, incluso, hay quien afirma días. Pero, ¿por qué motivo? Para comprenderlo, analicemos, precisamente, esta larga agonía.

Debido a su avanzada edad (83 años), unida a una actividad excesiva, el estado de salud de Franco era delicado.

Este se había agravado desde el asesinato, en 1973, de Luis Carrero Blanco, su más directo colaborador y presumible sucesor en la jefatura del estado, magnicidio que sumió a Franco en una profunda crisis.

Entre el 15 y el 24 de octubre, sufrió hasta cuatro crisis cardíacas, que pudieron ser atendidas y tratadas rápidamente porque se había montado un verdadero hospital dentro del Palacio de El Pardo, la residencia oficial de Franco como jefe del estado, el cual contaba incluso con un quirófano.

No obstante, el cuadro clínico de Franco no hacía presagiar nada optimista, si no más bien al contrario, aunque a la opinión pública se le habló de un simple cuadro gripal, para esconder la gravedad del asunto.

Su larga agonía, más que a una voluntad de prolongarle la vida, responde a una necesidad política: las luchas entre facciones por el control del régimen y la necesidad de que nada se descontrole en vísperas de una transición que los círculos de poder vislumbraban, pero que algunos todavía querían abortar.

Además, Marruecos también presionaba para que España se marchara de sus posesiones en el Sahara cediéndolas al reino alauita, y se temía que pudiera aprovechar la incertidumbre por la defunción de Franco, para invadir el territorio, como de hecho así fue (aunque la invasión fue la pacífica y civil “Marcha Verde”, y no una operación militar).

El estado de Franco era tan grave que el 25 de octubre se le da la extremaunción.

El 2 de noviembre se le interviene de urgencia en el quirófano de El Pardo, cuando sufre una grave hemorragia. En medio de la operación, las luces se apagan debido a un fallo eléctrico...

Se decide entonces ingresarlo en el madrileño Hospital de la Paz, en el cual disfrutarán de más medios.

Se da a conocer entonces el delicado estado de salud de Franco a la opinión pública, pero siempre evitando informar de toda la gravedad de la situación.

No obstante, que eran sus momentos finales no escapan a nadie, por pura lógica. Ya no tenía edad para aguantar mucho más, y su decadencia física era algo que se había hecho claramente visible en los últimos tiempos con sólo mirar los noticiarios.

El 15 de noviembre vuelve a ser operado debido a múltiples fallos orgánicos provocados por la operación del día 2, y el 18 de noviembre el doctor Manuel Hidalgo Huerta anunció que no volvería a intervenirle. El 19 de noviembre se le retira la intubación.

A partir de aquí, la cronología de los hechos no queda nada clara.

Oficialmente, Franco muere la madrugada del 20 de noviembre de 1975, en algún momento entre la 1:00 y las 5:00, con una alta probabilidad de que dicho momento se sitúe alrededor de las 2:00.

La comunicación se realizará a las 6:12 de la mañana del mismo día 20, y a las 10:00 será comunicada a la población por el presidente del gobierno Carlos Arias Navarro, en una emisión televisiva que quedará marcada en el imaginario colectivo español por el llanto emocionado del mismo Arias Navarro, motivo de tristeza y homenaje para los seguidores del régimen, y de alegría y burla para los contrarios.

Extraoficialmente, muchos historiadores apuntan, mediante testimonios, a una muerte anterior.

Según las afirmaciones de personas próximas a los eventos, Franco en realidad habría muerto en algún momento de la noche del 19, dato que se habría dado a conocer a un reducido grupo de personas (el mismo Carlos Arias Navarro, el futuro Rey don Juan Carlos,...).

Otras fuentes apuntan a que Franco habría muerto el 18, pero que entre esta fecha y el anuncio público, se preparó la toma de posesión de Juan Carlos, y se puso en alerta a los principales mandos militares y policiales para preparar la respuesta a cualquier incidente.

La capilla ardiente del último dictador fascista de Europa quedaba abierta a primera hora del día 21 de noviembre de 1975.

Hubo largas colas para presentar sus respetos ante el cadáver expuesto de Franco, y el día 22, don Juan Carlos de Borbón es proclamado rey en las cortes con el nombre de Juan Carlos I.

Arte Fotolia: elen31

 

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