Importancia del Amor en la vida

La pasión asociada al amor se puede orientar hacia otra persona, a un ideal o bien a la propia vida. En cualquier caso, se trata de un sentimiento intenso y siempre envuelto en el misterio, como una fuerza interior que no nos deja indiferentes.

Un antídoto contra el odio

El odio es un sentimiento dañino y actúa como una semilla que va provocando destrucción y desolación. Para combatir el odio, existen algunas estrategias: fomentar el diálogo, mejorar el clima de convivencia o generar empatía. Sin embargo, el mejor antídoto para erradicar el odio es sembrar el amor. Si el amor domina sobre el odio, las tendencias negativas del ser humano se diluyen definitivamente.

Una energía transformadora

Al sentir verdadero amor por alguien o por algo uno se convierte en un ser distinto, como si una energía interior se hubiera apoderado de él. Se trata de una energía extraña y misteriosa y no siempre es placentera y dulce.

El amor en la vida no es una cuestión de grandes discursos filosóficos, de poemas llenos de lirismo o de un intercambio de regalos para el día de San Valentín. Tampoco es algo que se pueda explicar con parámetros bioquímicos o con supuestas leyes sobrenaturales que rigen el universo. Por el contrario, es algo que se demuestra, que se hace y que se vive, a veces con placer y a veces con dolor.

Con la energía del amor en nuestro interior las dificultades y los problemas adquieren una dimensión distinta. Así, por amor somos capaces de cualquier sacrificio, de cambiar el rumbo de nuestra propia vida, de luchar hasta la extenuación por lo que deseamos. En cambio, sin amor la vida tiene una apariencia corriente, pues no hay grandes sobresaltos y todo se puede medir en términos de beneficios y pérdidas.

No hay que olvidar que las personas tenemos necesidades básicas que debemos satisfacer y querer y ser queridos es una de estas necesidades

Vivir sin amor es perfectamente posible, pero se trata de una opción empobrecedora que nos aleja de la plena felicidad.

El sentimiento amoroso puede confundirse con el instinto sexual o con el deseo de posesión. El verdadero amor por alguien o por algo no pretende el placer inmediato o cambiar aquello que se ama. El amor genuino no dice quiero que me quieras sino que dice quiero quererte. Aquello que amamos actúa como un imán que nos atrae o como si estuviéramos poseídos por una fuerza de la gravedad en nuestra alma.

Imágenes: Fotolia. LetheAnn / Zozulinskyi


 
 


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