Seguramente al leer el concepto de Atrópodos a muchos de nosotros se nos venga a la cabeza solamente a las Arañas, y a todas las especies del género Arácnido, siendo quizá el más conocido de los ejemplos debido a que en nuestros hogares podemos encontrar una con facilidad, en algun recodo o simplemente hallando las pistas que dejaron en forma de Tela de Araña, indicando que al menos han estado presentes por allí (sobre todo en los desvanes y depósitos entre otros sitios poco habitados)
Lo cierto es que este género es el más numeroso y variado del Reino Animal, contando actualmente con más de 1.200.000 variedades dentro de su género que han sido descriptas, siendo la mayoría de ellas pertenecientes al mundo de los insectos, aunque también este grupo incluye a los Crustáceos como lo es el caso del Cangrejo, además de otras especies del reino acuático o bien se desenvuelven en ambientes húmedos.
La característica fundamental por la que permite distinguir a este grupo de especies está dada por su Aspecto y Anatomia, contando con una división de en distintos Segmentos del Cuerpo, que son unidos entre sí mediante la aparición de Articulaciones, dándoles una gran movilidad sobre todo en sus largas patas, pudiendo además incluir Antenas que permiten desarrollar unos reflejos elevados ante depredadores o amenazas.
Este cuerpo suele estar dividido en Tres Regiones, y principalmente cubierto por lo que es conocido como el Exoesqueleto, que cuenta con una alta concentración y riqueza de la Cutícula y que permite proteger los órganos vitales de los Artrópodos, siendo esta sustancia secretada por lo que es su piel, que a diferencia de nosotros no se trata de la Epidermis, sino que recibe el nombre de Hipodermis ya que no se trata de una capa superior.
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