Importancia del Atentado a la AMIA

Fue el atentado terrorista más grave y cruel perpetrado contra la comunidad judía de la Argentina, el más trágico sufrido a nivel nacional, y la historia lo considera el ataque más grande dirigido a los judíos luego de la Segunda Guerra Mundial.

Un ataque infame que inició una dolorosa historia

Murieron 85 personas y hubo más de 300 heridos, entre trabajadores de la mutual judía y transeúntes, que al momento en que se detonó el coche bomba, el 18 de julio de 1994 a las 09:53 hrs. AM, pasaban por la calle Pasteur 633, en el barrio de Once, donde estaba emplazada la AMIA.

Las pérdidas materiales también resultaron cuantiosas en la cuadra donde estaba erigido el edificio que se desplomó por completo: un cráter de dos metros, y en los alrededores del barrio de Once, sin lugar a duda uno de los más poblados durante el día en la ciudad de Buenos Aires y donde la onda expansiva llegó a alcanzar varios kilómetros a la redonda.

Corazones destrozados y solidarios

Durante esa trágica y dolorosa jornada, y los días siguientes, la ciudadanía argentina dio una muestra de enorme solidaridad y comunión frente a la desgracia nacional sufrida, acercándose al lugar para brindar su ayuda, tanto en el rescate, como en la búsqueda de cuerpos y sobrevivientes.

Policías, bomberos, vecinos, médicos, y perros especialmente entrenados para tareas de rastreo humano, todos unidos trabajaron sin descanso hasta que se pudo rescatar al último sobreviviente bajo los escombros.

Un ataque impune gracias a la política

La otra cara igual de dura y trágica ha sido la de la impunidad que signó al caso, que a más de dos décadas aún no ha podido tener en el banco de los acusados a quienes se presupone son los ideólogos: el grupo terrorista Hezbollah, con el apoyo de diplomáticos iraníes.

La historia de la investigación del caso es una seguidilla de encubrimientos que incluyen a policías, jueces, fiscales, políticos y funcionarios de alto rango, y servicios de inteligencia.

Incluso se han desarrollado dos juicios a razón de dichos encubrimientos en los que se juzgó por encubrimiento a nada más y nada menos que al primer juez de la causa, Juan José Galeano, y al ex presidente Carlos Menem.

Es increíble pero nunca se pudo llegar a saber con certeza cómo fue el ataque, cuántas personas participaron, ni identificar totalmente la conexión local que se presume hubo.

El fiscal Nisman, el muerto 86 de la AMIA

La última esperanza de avanzar se murió en enero de 2015 cuando el fiscal Alberto Nisman, titular de la unidad especial UFI AMIA, que investigaba el caso desde 2004, fue encontrado muerto en su departamento de Puerto Madero.

Las investigaciones periodísticas y judiciales que se siguieron tras la impactante muerte del fiscal permitieron presumir a la justicia que se trató de un magnicidio con el objetivo de silenciarlo para siempre porque había denunciado un pacto de impunidad entre el gobierno argentino encabezado por la ex presidenta Cristina Kirchner y el gobierno iraní.

El memorándum acordado con Irán, presunto encubridor del atentado, en 2013, inició el nuevo pacto de impunidad que afectó al caso y que marcó la sentencia de muerte de Nisman.

Según denunció públicamente el fiscal Nisman antes de morir, en un programa de la televisión argentina, el gobierno de Kirchner cambió impunidad por dinero: se acordó con Irán levantar las circulares rojas de Interpol que afectaban a los funcionarios iraníes acusados de ser los autores del atentado a cambio de acuerdos comerciales que favorecerían las alicaídas arcas del tesoro argentino.

En 2018, los nuevos jueces que investigan la muerte de Nisman han determinado que el fiscal fue asesinado con motivo de su trabajo, mientras que la causa de la AMIA sigue en la nebulosa a la espera de justicia.

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