Ser uno mismo es bastante complicado en la sociedad actual. Nos movemos según lo que está de moda, lo que socialmente correcto y lo que en el momento en el que vivimos interesa. Esto no es malo siempre y cuando tengamos claro quiénes somos y qué es lo que queremos. El problema es que vivimos en una sociedad en la que es bastante complicado pararse y reflexionar. Tenemos que estar siempre en continuo movimiento. Tenemos que llegar temprano a todos los sitios, trabajar muchas horas, tener relación con nuestros compañeros de trabajo, familiar, mujer, hijos. Tenemos que tener tiempo para la amistad, para hacer ejercicio, para viajar, etc., etc., etc.
el problema es que cuando todo esto desaparece, en la mayoría de los casos hay una sensación de vacío, de soledad, que la mayoría de las personas intentan volver a llenar de cualquier forma, haciendo lo que sea y relacionándose con cualquier tipo de persona. Esto crea una sociedad con miedo a la soledad o, principalmente, con miedo a darse cuenta de lo poco que se conoce y de que lo que realmente les mueve no es lo que quieren si no lo que se espera que ellos quieran.
Es por ello que es importante que nos paremos desde el punto de vista físico y desde el punto de vista emocional y reflexionemos. A partir de ahí, si realmente queremos entender quiénes somos, es necesario adentrarnos en algo tan sencillo y a la vez tan complicado, como es el autoconocimiento.
El autoconocimiento, como puede indicar el propio concepto, puede llevarnos responder que es simplemente el conocernos a nosotros mismos. En parte es cierto, pero en parte es algo mucho más profundo. En la mayoría de las ocasiones las personas somos un conjunto de ideas preconcebidas o receptores de mensajes de la sociedad, de las empresas, del consumo, la vida diaria que nos rodea y que asumimos como algo normal.
El autoconocimiento se basa en algo mucho más complejo. Si nosotros realmente queremos saber quiénes somos, conocernos de verdad, lo importante será hacer algo que no es fácil y que al mismo tiempo nos ha dado nos cuenta de muchas cosas.
La importancia del autoconocimiento se basa en la soledad, no en el aislamiento. Hay que partir de una base muy sencilla. Tenemos que tener un tiempo para nosotros, buscarlo y utilizarlo para algo tan sencillo como pensar. Descansar nuestra mente de todo lo que nos rodea e irla vaciando poco a poco. Hemos de darnos cuenta de quienes somos en el sentido de: cómo me veo a mí mismo, qué es lo que me gusta, qué es lo que no me gusta, qué quiero qué no quiero hacer, etc. También tenemos que darnos cuenta de las cosas positivas y buenas de nosotros, pero por otro lado también ser sinceros con nosotros mismos y darnos cuenta de que lo negativo que tenemos nosotros, de esa oscuridad que está dentro de nosotros e ir poco a poco tomando decisiones en nuestra vida.
Todos nosotros llevamos una mochila a cuestas que se va llenando poco a poco. El autoconocimiento lo que va a conseguir es que esa mochila pese menos, que seamos más conscientes de quienes somos y de lo que queremos, pero también nos va a hacer ser conscientes de lo que no queremos, de quien no queremos ser, quién es importante para nosotros no y, sobre todo, darnos cuenta de nuestras bondades y defectos. Tomar decisiones no es malo, lo importante es que esas decisiones nos hagan cambiar para mejor.
La importancia del autoconocimiento es que, si lo enfocamos de manera positiva, no hará ser mejores personas y mejores compañeros de viaje, tanto para nuestros amigos, como para nuestra familia, pareja, etc. y, en definitiva, ser felices.
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