El ave fénix debe su popularidad por el hecho de dar una metáfora del renacer constante. El mismo es una figura mitológica que tuvo su difusión en algunos autores griegos a partir de los cuales se trasmitió a autores latinos. No obstante, su origen se supone que se remonta al antiguo Egipto. Ahora bien, independientemente de su origen y manera de llegar a nosotros, lo cierto es que el mito del ave fénix se extendió enormemente, tanto en la antigüedad como en siglos subsiguientes, extensión que en un primer momento fue fundamentalmente oral y luego se impuso en distintos escritos poéticos de distintas épocas.
Todo lo expuesto nos hace suponer que la mitología que circunda al ave fénix debe de tener algún tipo de característica que toca alguna fibra sensible del corazón humano. En efecto, como vemos, existen muchos mitos antiguos, pero pocos de ellos que se hayan extendido tan notablemente y que tengan un conocimiento tan afianzado en la actualidad. Como se recuerda, el fénix es consumido por el fuego para luego de un tiempo renacer de sus cenizas. Este hecho puede entenderse como un reflejo del anhelo de superar la muerte, de trascender la misma. En efecto, esta visión concuerda con la de muchas religiones que ven en este proceso un evento cíclico, un mero transitar temporal.
Quizá el mito del ave fénix haya sido inspirado en gran medida por el ciclo que los antiguos veían experimentar en el sol. En efecto, el mismo se alza en el cielo, alcanzando su esplendor hasta que se consume en el poniente, para luego de la oscuridad volver a emerger en un nuevo día. Recordemos al respecto que en este sentido, estas civilizaciones tenían en gran consideración a los fenómenos naturales, haciendo de los mismos divinidades o figuras mitológicas. Este proceso cíclico que experimenta la naturaleza pudo haber servido de germen del ave de fuego llamada fénix. En efecto, recordemos que para los egipcios este poniente tenía también asociaciones con la muerte en otros de sus mitos. En el ave fénix se conforma este ciclo de otra manera, manera que concibe en los restos de la muerte, los gérmenes de la vida.
Hoy en día, la figura del fénix es harto conocida en la cultura popular. En efecto, esta se utiliza en muchas ocasiones tanto como metáfora como también elemento de algunas ficciones infantiles. Como podemos ver, existe cierto gusto por la historia, cierta habituación a la misma de forma tal que trascendió a las creencias del pasado.