La importancia de bañarse no es meramente estética. Si bien es cierto que mediante este hábito conseguimos terminar con los malos olores que se crean tras una actividad intensa, lo cierto es que la principal importancia del baño es intentar acabar con las bacterias y gérmenes que pueden acumularse en nuestra piel. Estos gérmenes podrían ser los culpables de atraer diversas infecciones que podrían complicarnos la vida. Así pues, una ducha al día es totalmente recomendable, pues no sólo acabaremos con las células muertas o la secreción sebácea, también terminaremos con esas bacterias, que no se ven, pero que están.
Evidentemente tampoco podemos desterrar la importancia del baño en cuanto a regular nuestro olor corporal. Si no usamos el baño para asearnos, por muchos desodorantes y colonias que usemos, el olor corporal seguirá siendo escandalosamente fuerte y desagradable.
Si bien es cierto que el baño desde su punto de vista higiénico es esencial e imprescindible, debemos saber que su importancia también alcanza otros ámbitos o terrenos. Por ejemplo, los baños son importantes desde el punto de vista terapéutico. En esta área el término baño difiere mucho del baño higiénico, pues mientras que en el baño higiénico nuestro cuerpo se sumerge en agua y usamos productos como gel de ducha o champú, en los baños terapéuticos no usamos necesariamente productos.
Por un lado, todos conocemos los famosos baños de contraste, en los que se alternan baños de agua caliente con agua fría y templada. Este tipo de baños, muy frecuentes en los spas y balnearios, son ideales para activar la circulación de nuestro cuerpo. Su importancia no es algo nuevo, pues ya los romanos utilizaban este sistema de contrastes de baños en sus antiguas termas romanas.
Dentro del ámbito terapéutico, no podemos negar que un baño resulta esencial al finalizar un día duro y estresante. No hay nada como preparar una bañera con agua caliente y sales minerales para disfrutar de unos momentos de relax. Así pues, el baño también es importante para relajar nuestro cuerpo y mente en situaciones de estrés concretas.
Por último, el baño también puede usarse como actividad de ocio. Durante el verano, nos encanta bañarnos en la playa, el rio o la piscina. Este tipo de actividad no se realiza ni por fines higiénicos ni con fines terapéuticos. En estos casos, el baño suele ser una actividad para el disfrute única y exclusivamente. Así pues, el baño también es importante para que el ser humano pueda divertirse en determinados momentos, sobre todo en aquellos en los que las temperaturas nos obligan a escoger actividades refrescantes.