Importancia de la Caída del Muro de Berlín

Cuando el planeta se hallaba dividido en dos mundos distintos y enfrentados entre sí, hubo un muro que simbolizó esa separación y la creciente tensión entre ambas partes. Ese muro fue el Muro de Berlín y su caída en 1989 marcó el fin de una era y el comienzo de un período completamente nuevo.

¿Qué representó este muro y por qué fue construido?

Para poder responder esta pregunta debemos retrotaernos a la Segunda Guerra Mundial, momento histórico del siglo XX en el cual varias naciones europeas y del Primer Mundo se enfrentaron entre sí por lo que sería el dominio de vastos territorios y, en definitiva, del mundo entero. La alianza que mantuvo unidos a países como Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos y la Unión Soviética contra Alemania, Japón e Italia fue una alianza irreal y ficticia.

Cuando los aliados ganaron la guerra y Alemania (potencia en posible crecimiento y probable potencia mundial en caso de haber salido victoriosa) se vino abajo como territorio a controlar Europa. Las disputas ingresaron al grupo de los aliados y así entre los cuatro países decidieron repartirse a Alemania y especialmente a la ciudad de Berlín. El país fue dividido en 4 regiones y la ciudad fue separada por un muro que marcó el territorio occidental (en manos de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña) y el territorio oriental (en manos de la Unión Soviética).

La simbología detrás del muro

Mucho se ha escrito sobre el Muro de Berlín, por lo tanto, para simplificar y comprender mejor las cosas, debemos decir que este muro significó principalmente el enfrentamiento entre dos mundos que pugnaban por vencer: el mundo capitalista occidental y el mundo comunista soviético. Ambos estaban en claras capacidades de vencer al otro y es entonces, luego de la construcción del Muro en 1961 que se consolida la idea de Guerra Fría (es decir, una guerra no peleada ni bélicista) entre ambas partes. La tensión entre 1961 y 1989, cuando el muro finalmente cae, fue inaudita.

Las regiones que se enfrentaban propiciaban dos estilos de vida distintos: frente al consumo y el shock de dinamismo económico que suponía la Alemania Occidental con su capitalismo a todo trapo, la región oriental se sumía en el estancamiento y en políticas económicas poco inteligentes que no podían ser mantenidas a largo plazo.

Al mismo tiempo, la calidad de vida de la población que se encontraba en la región conocida como la República Democrática Alemana (bajo poder soviético) empeoró día tras día con inflación desmedida, falta de alimentos, baja del consumo y estancamiento generalizado. Esto tuvo como resultado un permanente deseo de la población alemana de pasar al lado occidental donde el territorio comenzaba a florecer.

La caída del Muro y la reunificación

Cuando la situación económica y política en el lado oriental se volvió más y más insostenible, con gobiernos que duraban poco tiempo debido a la inestabilidad, se fue haciendo visible la posibilidad de terminar con la división y propiciar la reunificación de Alemania bajo el símbolo capitalista.

Así fue que en el año 1989, muy lentamente se fue consolidando la idea de tirar el muro abajo y asistir a uno de los hechos más importantes del siglo XX: la victoria definitiva del mundo capitalista sobre el mundo comunista y el paso de Estados Unidos a convertirse en la potencia que dominaría el mundo desde entonces hasta la actualidad.

Imagen: Fotolia. vvoe


 
 


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