Importancia de Compartir en Familia

compartir_familiaCompartir en familia remite a todas las experiencias que se tienen en común, a todos los deseos, los problemas y las alegrías que una comunidad, generalmente ligada por lazos de sangre mantiene en su vida cotidiana. Es quizá una de las circunstancias que más gratificaciones da porque se atiene al núcleo de la naturaleza humana, a su afán por socializar, por ser parte importante en la vida de otras personas. Existen muchos estudios que dan cuenta de que una vida familiar armónica es un claro camino para una existencia sin sobresaltos de salud, ya sea desde lo psíquico como desde lo físico.

Compartir en familia, una necesidad

La familia es una institución que se remonta hasta los albores de la humanidad, aunque por supuesto pudo haber ostentado diversas características según la cultura y el tiempo. Da cuenta de una de las características más propias del ser humano, su carácter comunitario. De esta manera, la familia suele considerarse la célula fundamental de la sociedad porque es en la misma en la que suele mantenerse la procreación y la educación de los niños. A medida que el hombre pasa de un estado de nomadismo a uno de sedentarismo comienza a desarrollarse normas jurídicas que suelen referir a esta condición de la familia, dando cuenta de la importancia que se le atribuye, regulando sus condiciones de existencia.

El compartir en familia nos lleva por lo tanto a una instancia de interacción mutua marcada por el afecto. El hecho de tener una familia caracterizada por el compartir, por un clima de amor y preocupación por los demás dista de ser una condición accesoria, es el contexto básico para el desarrollo de una persona. En efecto, solo en el ámbito del amor y el afecto filial es posible mantener una situación de desarrollo pleno, de promoción de las potencialidades que existen en una persona. Otro tipo de circunstancia sin lugar a dudas tiene como consecuencia una seria dificultad para la situación estable de los niños.

Todo lo expuesto nos lleva a reafirmar que el hecho de compartir en familia dista de ser una mera sensiblería, es la más básica de las condiciones para que los niños tengan una infancia feliz y un desarrollo pleno y saludable. Este tipo de consecuencias beneficiosas se extiende también a los adultos, que ven que sus vidas tienen un sentido, una orientación que se armoniza con los más profundo de su ser, con lo más profundo de su naturaleza, obteniendo así una honda satisfacción.

 

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