Importancia de la Confianza

Hay sentimientos que tienen que ver con cómo observamos o recibimos actitudes de un otro. En este sentido, la confianza no existe si no tenemos delante un otro a quien depositarle ese sentimiento, alguien en quien confiar, creer y en quien tener seguridad. Es un elemento de suma importancia en muchas de las relaciones que establecemos como seres humanos y ello no sólo desde el punto de vista económico sino también desde el cariño, el amor y el compañerismo.

Los vínculos que se establecen en base a la confianza son más duraderos y sanos

Queda claro que todos aquellos vínculos o relaciones que podamos tener a lo largo de nuestra vida no son iguales. En algunos de ellos depositamos más expectativas o, incluso, por el mismo funcionamiento propio de la sociedad, exigimos diferentes cosas, acciones o reacciones. Así, hay relaciones en las que necesitamos que se consolide la confianza y en otras en las que puede no estar presente y el vínculo no por eso se destruye.

Sin embargo, es importante destacar que mientras más confianza haya en los vínculos que establecemos con otras personas, más sanos serán esos vínculos y tal vez más duraderos. De todos modos, el problema aquí yace en el hecho de que la confianza no es algo que uno pueda medir, controlar o establecer de modo unidireccional sino que implica un compromiso y un esfuerzo de parte de todos los que participan en el vínculo.

Es claro que el lazo que uno puede tener con sus padres no es igual al que uno tiene con sus amigos, con su pareja, con sus hijos, con sus compañeros de trabajo. Esto quiere decir que de acuerdo a cada relación que vayamos desarrollando deberemos establecer diferentes tratos y formas de vincularnos que nos permitan aprovechar al máximo esa relación.

Construir la confianza desde uno mismo: autoestima y apertura

Una persona que establece vínculos con otras personas sabe que no siempre se llevará bien con todas las personas que se cruce en la vida. Es importante en este sentido comprender que antes que querer a otros es central quererse a uno mismo, trabajar el autoestima y reconocer cuáles son los elementos que a uno le hacen bien y los que no. Una vez que se logre esto se puede comenzar a pensar en el vínculo que uno mantiene con los demás. Mientras una persona no tenga desarrollada o bien cimentada su autoestima es probable que establezca con los demás vínculos poco sanos, que fácilmente se pueden convertir en vínculos destructivos.

Cuando contamos con un nivel de autoestima coherente con nuestra forma de ser podemos acceder a una apertura sana y beneficiosa con los demás, ya que podremos relacionarlos desde otro lugar: atendiendo las necesidades de los otros pero teniendo en cuenta principalmente las nuestras. Todo esto contribuye sin duda alguna a la armonía en las relaciones.

La falta de confiabilidad como un problema central de los vínculos humanos

Cuando no existe confianza ni un mínimo nivel de confiabilidad en los vínculos que tenemos, es difícil que las cosas funcionen bien. Esto es así ya que a pesar de no necesariamente querer o tener cariño por la otra persona, la confianza es lo que nos permite saber que no nos perjudicarán, ni nos lastimarán. Si esto no ocurre, las relaciones pueden volverse tóxicas, dañinas y peligrosas. Así, todas las relaciones como por ejemplo las de pareja, las laborales, etc. necesitan algún tipo de confianza o seguridad.

Sin embargo, también se puede tener con uno mismo si nos entendemos a nosotros como un otro a quien dar fuerzas. El autoestima y la confianza en que lo que hagamos puede salir bien, que podemos mejorar o arreglar errores cometidos es importante porque también contribuye a que tengamos una relación más sana con nosotros mismos, que no nos juzguemos ni seamos tan duros con nuestras acciones.

Imágenes: Fotolia. siraanamwong - Kakigori

 

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