Importancia del conflicto armado en Colombia

Es el enfrentamiento interior que se ha venido desarrollando en Colombia desde la década del sesenta del siglo XX hasta la actualidad, entre diversos actores de la vida del país: el estado, las fuerzas paramilitares animadas y sostenidas por muchos gobiernos, las guerrillas, grupos de extrema derecha y de izquierda, los carteles de droga, y bandas criminales de diversos extractos.

Un guerra interna que atrasó al país y puso en riesgo la gobernabilidad democrática

Produjo consecuencias nefastas para el desarrollo económico del país y puso en muchas oportunidades en serio riesgo la estabilidad política y la armonía social, elementales para que una nación progrese.

También atentó contra las instituciones del país, que por supuesto se debilitaron, y ni hablar de la migración forzada de gran parte de la población colombiana que buscó destinos menos violentos para vivir.

Y en el plano económico supo ser un freno para el potencial económico del país ya que las inversiones huyeron de tamaño conflicto signado por la violencia.

Impulsó el nacimiento de la guerrilla violenta

Generó una grieta abismal entre los sectores en pugna, que se desarrolló en el campo de la dialéctica y también en la calle, con disputas armadas cuerpo a cuerpo, ataques, secuestros, atentados, que le costaron la vida a miles y miles de colombianos implicados en primera persona en los actos de violencia, pero también a la población civil, que asistió como espectadora desdichada de dicho conflicto.

Incentivó el nacimiento y protagonismo de grupos guerrilleros que se harían muy populares, inluso fuera de Colombia, como: las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Ejército de Liberación Nacional (ELN), Movimiento 19 de Abril (M-19), y Ejército Popular de Liberación (EPL).

Un combate por dominar las tierras

Múltiples causas animaron el conflicto que fue escalando década a década en altos índices de violencia física, aunque se señala la pelea por la tierra como el principal desencadenante.

A lo que le podemos sumar: el virulento enfrentamiento político entre liberales y conservadores, la debilidad constitucional y la inmadurez democrática del país, y la desigualdad social que le abrió paso al nacimiento de grupos insurgentes violentos.

Los carteles de drogas sumaron más drama al conflicto

En los años ochenta alcanzó uno de sus momentos más críticos cuando la guerrilla se apodera de varias regiones vía intimidación y violencia, y por la aparición de carteles de drogas que lograron un poder inédito (Cali y Medellín), y que inclusive financiaron a los grupos insurrectos.

El secuestro fue sin duda alguna el recurso más usado por la guerrilla para someter a su voluntad a políticos, periodistas, y narcos.

Siglo XXI: apuesta al diálogo por la paz

El nuevo milenio trajo calma, no solamente porque la guerrilla empezó a debilitarse ante la pérdida de sus líderes, algo que también le sucedió a los carteles de drogas, como el Medellín, con el asesinato de su hombre fuerte Pablo Escobar.

Y también debemos decir que desde el propio estado, presionado por la ciudadanía cansada ya de vivir entre violentos, comenzaron a desarrollarse diálogos cada vez más sólidos y fructíferos con la guerrilla, para acabar de una buena vez por todas con este largo conflicto y proveerle finalmente paz a los ciudadanos colombianos.

La toma de conciencia respecto que persistir con una realidad así era una condena eterna para el crecimiento, también fue clave en el ánimo de paz.

Arte Fotolia: Iguanasbear

 

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