Importancia del Conflicto del Beagle (1888-1984)

Comprendió una disputa limítrofe que mantuvieron los estados argentino y chileno en torno a un punto marítimo que se erige en la frontera internacional entre ambas naciones, designado como Canal de Beagle.

Una diferencia casi eterna que se tensó más por las despiadadas dictaduras chilena y argentina

La soberania sobre un conjunto de islas e islotes que se encuentran dentro del mismo, y el espacio marítimo próximo, fueron los dos ejes del enfrentamiento casi centenario entre Chile y Argentina por el mencionado extremo más austral de América del Sur.

La intervención del Papa Juan Pablo II pudo frenar en el año 1978 una inminente guerra que se estaba por desarrollar en la zona de conflicto, mayormente animada por la Junta Militar que gobernaba la Argentina en aquellos años, y que se oponía a aceptar el resultado del arbitraje que planteó Reino Unido.

Las diferencias se remontaban a finales del siglo XIX cuando Chile le reclamó a la Argentina por muchos mapas que circulaban en el país y que ubicaban a varias de esas islas bajo su soberanía.

Con el correr de los años el conflicto fue creciendo y resintiendo cada vez más a las partes, que a pesar de las reuniones para acercar posiciones y de los laudos internacionales que solicitaron, no consiguieron llegar a un acuerdo que satisfaciese a las dos.

El fallo arbitral de Inglaterra del año 1977 estableció que las aguas en el canal serían navegables para ambos países, en tanto, buena parte de las islas y los derechos que generaban las mismas serían para Chile.

El gobierno argentino consideró que dicha decisión afectaba ciertamente su soberanía en la zona y que por el contrario beneficiaba injustamente a Chile.

El desconocimiento de la sentencia por parte de Argentina tensó al máximo la relación bilateral Argentina-Chile y la guerra era casi un hecho cuando los militares argentinos decidieron ocupar las islas en litigio.

Y del otro lado también había un gobierno militar, igual o más autoritario y violento, encabezado por el General Augusto Pinochet, que no desperdiciaría el gusto de resolver la larga disputa con una guerra cruel y brutal.

Una guerra que afortunadamente NO fue

La mediación papal detuvo el inicio de un combate que hubiese sido desastroso para los dos países y logró la firma de un tratado de paz en 1984 que pudo ponerle punto final al larguísimo conflicto, incluso el tratado contó con el aval de un plebiscito por la parte argentina, celebrado ese mismo año con el regreso de la democracia.

Se firma la paz luego de 96 años de enfrentamientos

La suscripción del Tratado de Paz y Amistad, que data de noviembre de 1984, y que fue firmado por los cancilleres de ambas naciones en el Vaticano, Dante Caputo, por Argentina y Jaime del Valle Alliende por Chile, dio por finalizada la diferencia y estableció la soberanía chilena sobre todas las islas ubicadas al sur de la Isla Grande de Tierra del Fuego, con excepción de las argentinas situadas al norte del canal.

Por otra parte, Chile, debía renunciar a gran parte de los derechos marítimos que las islas producían de acuerdo al derecho internacional.

Se acordaron derechos de navegación recíprocos en la zona y Argentina depuso su aspiración de dominio en el estrecho de Magallanes.

Imágenes Fotolia. Mego, Vitaly

 

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