El consumo es una de las actividades económicas más importantes de las sociedades modernas en la que se mueven grandes cantidades de dinero y que genera a la vez la satisfacción temporaria de un sinfín de necesidades de productos y servicios, así como también trabajo y especialmente residuos. La importancia del consumo en las sociedades actuales es clara ya que de él depende la movilidad y el dinamismo de gran parte de las economías mundiales que funcionan a través suyo.
El consumo es la actividad mediante la cual una persona compra o adquiere un determinado bien (por ejemplo, alimento) o servicio (por ejemplo, internet) para su vida personal y cotidiana. El consumo ha existido siempre desde que las sociedades producían y necesitaban consumir esos elementos para poder sobrevivir. Es la base de la economía comercial que además ha permitido históricamente que numerosas sociedades se interrelacionen cuando podrían no haberse conocido nunca (esto debido a que una sociedad producía lo que otra necesitaba y no podía generar, y viceversa).
Sin embargo, hoy en día, con el acceso masivo a ciertos bienes y servicios, el consumo es el centro de toda la actividad económica mundial ya que supone que las personas y las familias constantemente necesitan y requieren elementos que les permiten subsistir y que se han vuelto en necesidades básicas cuando hace un tiempo no lo eran (por ejemplo, los bienes tecnológicos). El consumo es importante ya que mantiene aceitadas todas las partes de la economía mundial, habiendo países productores de materias primas y países productores de manufacturas que se venden más caras y por tanto hacen que esos países posean mayores riquezas.
En la actualidad el consumo de bienes y servicios especialmente en los grandes centros urbanos de cada país genera un gran movimiento de actividades subsidiarias que son necesarias por ejemplo el empaquetamiento de ciertos productos, el transporte, la distribución, etc. Todo esto se genera y regenera de manera constante debido a que los bienes suelen estar hechos para ser consumidos a la brevedad o para no durar por mucho tiempo, obligando a los consumidores a conseguir un nuevo bien al poco tiempo de haber comprado otro (por ejemplo, como sucede con los bienes tecnológicos que están pensados para durar un par de años cuando a principios de siglo XX eran creados para durar toda una vida). A esto hay que sumar la cantidad de residuos y desgaste al medio ambiente que genera el consumo al ser el mismo una actividad sin freno y sin control, lo cual genera importantes problemas en la actualidad como lo hará también a futuro respecto de los recursos disponibles, la contaminación, etc.
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