Importancia de la Contaminación Sonora

Uno de los principales problemas de la vida en las ciudades es la generación de una enorme cantidad de ruido como consecuencia principalmente por el tránsito de vehículos, pero también por diferentes actividades como la construcción o las reformas en la vía pública, los locales con música, las zonas cercanas a los aeropuertos, etc.
La contaminación sonora es característica de nuestra vida cotidiana en las grandes ciudades y poder comprender de dónde proviene este tipo de contaminación para poder alivianar sus efectos es importante.

Una multiplicidad de causas que contribuyen al caos sonoro

Cuando uno vive en la ciudad no puede señalar una única causa para comprender el fenómeno de la contaminación sonora. Tal como dijimos, la circulación de vehículos es sin duda alguna la mayor generadora de ruidos molestos, especialmente porque a medida que pasa el tiempo el parque automotor circulando en un área urbana aumenta de manera sostenida. Así, cada vez son más los vehículos circulando y esto hace que se extiendan las horas pico de tránsito además de que se producen embotellamientos con mayor facilidad y el ruido de las bocinas se vuelve común.

Pero no podemos pensar que esta sea la única causa. La vida urbana implica un sinfín de sonidos y ruidos molestos que a veces uno tiene ya asimilados y no distingue conscientemente. Obras en construcción, el uso de máquinas perforadoras, el ruido producido por locales bailables o por restaurantes, por la muchedumbre o alta circulación de gente en una avenida peatonal por ejemplo, los sonidos causados por carga y descarga de elementos, los ruidos de una autopista que pasa cerca de edificios o zonas aeroportuarias son otros ejemplos.

Asimilar los ruidos como parte del horizonte cotidiano puede ser un problema

Uno de los principales riesgos de la contaminación sonora es que la misma por lo general hace que sonidos artificiales y que de natural no tienen nada se vuelvan normales para aquellas personas que viven en la ciudad o en zonas urbanas. Así, el deterioro que tanto los oídos como otras partes del cuerpo pueden sufrir no es detectado hasta que está muy avanzado y eso es muy peligroso.

Al mismo tiempo, otros efectos como el aturdimiento, la distracción y el stress son consecuencias no tan perceptibles pero igual de dañinas para la persona que sufre este tipo de situaciones a lo largo de todo el año. La contaminación sonora puede ser controlada y medida de diferentes formas e incluso hay ciudades donde a determinadas horas está prohibido realizar ciertas actividades para evitar que los daños sean mayores.

Imagen Fotolia: Anton Gvozdikov, Yliv

 

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