En nuestra actividad diaria, cuando necesitamos comunicar algo a otras personas, siempre lo hacemos de manera diferente. Es una acción casi instintiva, que quizás puede no ser ni siquiera premeditada, pero no empleas el mismo tipo de expresión cuando necesitas avisarle a tu mamá que saldrás de casa por dos horas para ir a cenar con tus amigos, que cuando quieres contarles a tus amigos cómo fue la colisión que viste entre dos automóviles en una avenida cuando ibas camino a la casa de uno de ellos para cenar.
¿Cuál es la diferencia? En el primero se utilizará un modo informativo: “Mamá, me voy a cenar a la casa de Pablo”. Mientras que en el segundo caso, no sólo la expresión será más extensa, sino que estarán presentes muchos otros elementos, como por ejemplo, elementos narrativos, que te permitirán encadenar los hechos unos con otros, y elementos descriptivos, que mediante ellos podrás –precisamente- describir a las personas, a los automóviles, el tráfico de la avenida, etcétera.
El segundo caso es lo que se denomina una crónica, un relato que presenta a los hechos de manera cronológica, es decir, tal como fueron sucediendo a través del tiempo. Este tipo de relatos son muy utilizados en la actividad periodística, y en ella se diferencias dos tipos de crónicas posibles, de acuerdo a la estructuración del texto. Por un lado la crónica en formato de pirámide, donde se comienza a relatar desde el inicio, y la base de la pirámide sería el momento culmine o el más importante dentro del relato. Esto deja en claro que quien escucha o lee debe permanecer atento y en vilo hasta el final del texto para tener una idea completa y acabada del hecho ocurrido.
En cambio, el formato de yunque (que sería algo así como una pirámide que en su cúspide tiene un rectángulo), es la que presenta al principio una brevísima introducción de qué ocurrió, cuándo, dónde y luego desarrolla a lo largo de todo el texto restante el cómo y el por qué, completando así la información, pero el lector puede tener una idea a grandes rasgos del hecho ocurrido leyendo solamente los primeros renglones del texto. Si le interesa, podrá continuar para completar la información sobre el hecho.
Algunos ejemplos dentro de la literatura (las cuales algunas corresponde al género de la no ficción) son Crónicas de una muerte anunciada, de García Márquez, A sangre fría, de Truman Capote y Operación Masacre, de Rodolfo Walsh.
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