Una deliberación es un proceso en el cual existe una ponderación acerca de un determinado tema o situación. La deliberación busca ante todo conocer a este tópico en profundidad, evaluando sus aspectos positivos como negativos para luego conducir a una determinada acción. La deliberación puede aplicarse por lo tanto a dos ámbitos muy concretos como son las discusiones entre grupos humanos y al razonamiento. En el primer caso se hace alusión sobre todo a los distintos cuerpos legislativos o de gobierno que generan distintas normas para un conjunto de personas; en el segundo caso se hace alusión al razonamiento que un individuo hace en su mente para evaluar una determinada acción.
Para entender el concepto de deliberación quizá sirva hacer uso de la etimología del término. En efecto, una observación detenida en este sentido nos llevará a tener en cuenta que la palabra deriva de la expresión latina “liberare” que significa pesar; de esta manera deliberar nos lleva a conocer algo para tomar decisiones con respecto a ello como en la antigüedad el hecho de pesar una determinada mercadería implicaba tomar nota de su precio para comerciarla adecuadamente. Podemos comprender entonces que la deliberación es un fenómeno que debe seguirse minuciosamente en contextos muy concretos.
Como hemos establecido, uno de esos contextos nos remite al ámbito de la política. Así, por ejemplo, en un congreso se delibera acerca de la sanción de nuevas leyes, estableciendo las ventajas como las desventajas de las mismas cuando solo son un bosquejo. En efecto, las distintas fuerzas políticas que representan a la voluntad popular dan su opinión sobre un determinado tema (por lo general un proyecto de ley) para luego debatir acerca del mismo. La deliberación es extraordinariamente importante para limitar los errores que pueden surgir, para tener una visión desde todas las perspectivas existentes.
El otro de esos contextos es el de la propia mente humana. No en vano se le dice a la intimidad mental el “fuero interno”. En efecto, en nuestra mente se agolpan las razones a favor y en contra de nuestras decisiones, de nuestras elecciones y a este fenómeno también se lo llama deliberar. La deliberación en este sentido es razonar, tener conocimiento de un determinado escenario y tomar una respuesta al respecto. A medida que crecemos mostramos un proceso deliberativo cada vez más complejo y preciso, dando cuenta de nuestra evolución como individuos, del aumento de las variables que consideramos.