Importancia de la Dictadura del General Barrientos (1964-1982)

El gobierno de este general del ejército boliviano que creció políticamente tras la revolución obrera de los años 50 inauguró una larga temporada de sucesivas dictaduras militares en Bolivia y que en un principio contaron con el apoyo de los Estados Unidos.

El inicio de una etapa violenta

El General Barrientos (1964-1969), el General Ovando (1969-1970), Juan José Torres (1970-1971), y Hugo Banzer (1971-1978); entre 1978 y 1982 hubo una seguidilla de 8 presidentes que alternaron entre la dictadura y la democracia y se agudizaron problemáticas como la violencia represiva del estado y el narcotráfico.

Ejerciendo como vicepresidente, Barrientos, derrocó a través de un golpe militar al presidente Víctor Paz Estenssoro y en 1966, a través de un comicio fraudulento, fue elegido como presidente constitucional.

Aliado de los campesinos que fueron un apoyo crucial para su llegada y mantenimiento en el poder, y de Estados Unidos, entre sus primeras medidas se cuentan la privatización de las minas de estaño y el abatimiento de todos los focos revolucionarios.

Los obreros y los mineros fueron sus principales enemigos y detractores.

Ordenó la ejecución del Che Guevara

Con el objetivo de desterrar los cimientos de la revolución, en 1967, el ejército boliviano al mando de Barrientos, se enfrentó con la guerrilla del argentino Ernesto Che Guevara, reconocido por su participación en la Revolución Cubana.

En Bolivia no tuvo la misma suerte que en Cuba y terminó asesinado brutalmente por orden de Barrientos.

Si bien el re ordenamiento del ejército boliviano contó con la ayuda económica y militar de los Estados Unidos para recuperar la fuerza perdida en los años de la revolución obrera, el aniquilamiento del Che fue concretado por una misión boliviana y se desestimó la participación de la CIA en él.

La decisión de la cúpula militar de ese momento, y del propio presidente Barrientos, fue ejecutar a Guevara el día posterior a su captura.

Crecimiento exponencial del narcotráfico y sistemática violación de los derechos humanos

Durante todo el período dictatorial la violación de los derechos humanos fue creciendo y haciéndose cada año más violenta y extendida.

Durante el gobierno de Barrientos, hubo un ex militar alemán y figura del nazismo, Kalu Barbie, apodado el carnicero de Lyon por las torturas atroces que le propinó a prisioneros franceses, que en Bolivia se hizo llamar como Klaus Altman, y a quien se lo designó a cargo de la Sociedad Naval Boliviana y asesor de los servicios de inteligencia.

Como era de esperarse, si se tiene en cuenta su currículum en Francia, en Bolivia produjo también una masacre con sus acciones arteras contra los opositores al régimen de Barrientos.

También a este militar alemán se le endilga haber iniciado el comercio ilegal de armas y de drogas, que con el tiempo serían los bastiones económicos sobre los que se apoyaron las dictaduras que durante 18 años gobernaron el país.

Barrientos murió en 1969, en pleno ejercicio de la presidencia, en un accidente de helicóptero, aunque algunos sospechan que se trató de un atentado.

Un ciclo político sostenido solo por la coyuntura mundial que dejó al país en una crisis acuciante

La continuación del proceso fue catastrófica para Bolivia en todos los órdenes, porque para inicio de la década del 80 el valor internacional del estaño que en tiempos del gobierno de Barrientos y sus sucesores fue altísimo y le permitió al país desarrollarse como nunca, bajó notablemente, y ello derivó en una crisis económica aguda.

Las gestiones militares fueron caóticas, violentas, y muy malas desde el plano económico, solo las salvó el precio alto en el mundo de minerales como el estaño pero cuando este cayó quedaron evidenciadas sus enormes deficiencias administrativas.

A ello se le sumó la hiperinflación, una deuda externa récord, y una gran baja de los ingresos por las exportaciones.

Como único recurso disponible para conseguir dólares frescos, el gobierno echó mano del negocio ilegal de la cocaína que le traería diferencias serias con quien fuera su aliado en décadas anteriores: Estados Unidos.

Hacia el final de la gestión de Banzer, que fue la más duradera del ciclo, la represión era feroz, se habían prohibido los partidos políticos y los sindicatos, no había derechos civiles, y los centros mineros estaban militarizados.

Para el país las secuelas de este oscuro período fueron difíciles de superar porque el atraso económico y las divisiones eran impresionantes.

De todas maneras, a partir de 1982, Bolivia, retomó la senda democrática y comenzó a través de los diversos gobiernos de turno a desactivar algunas de las bombas plantadas por los militares: narcotráfico en auge y crisis económica.

 

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