La dinámica social remite al accionar de la sociedad toda, accionar que demuestra que es posible encontrar en la misma algunos patrones básicos de comportamiento. La dinámica social remite sobre todo a estas regularidades que hacen que puedan verse determinadas formas de resolver conflictos e interactuar. Puede decirse, desde esta perspectiva, que de alguna manera cualquier dinámica social tiende a mantener la cohesión de la sociedad en cuestión. Existe un claro interés en comprender estos fenómenos por las consecuencias prácticas que podrían derivar de tal saber; es por ello que algunas disciplinas basan su objeto de estudio en las dinámicas que suelen ostentar los grupos.
Algunas disciplinas que se enfocan en comprender las dinámicas sociales son la sociología y la economía. Las mismas intentan dar cuenta de leyes lo suficientemente arraigadas como para ser generalizables a cualquier tipo de grupo humano. Lo cierto es que lamentablemente siempre existirán dificultades para logar esta descripción de forma certera. En efecto, las sociedades tienen la característica de mutar constantemente, por lo que las asunciones en ese sentido siempre tendrán una posibilidad de fallar. No obstante, es cierto que pueden encontrarse algunas regularidades que cabe la pena destacar, regularidades que deben ser la piedra fundamental de estas disciplinas.
Algunas regularidades que pueden tomarse como basamento en lo que respecta a la dinámica social son el comercio, las organizaciones políticas y la legitimidad de las mismas. Estos elementos tienden a aparecer casi de forma obligada en las sociedades que alcanzan algún nivel de complejidad. Cuando los mismos colapsan por algún motivo, puede decirse que existe un claro problema para el sustentamiento del grupo humano. La experiencia del pasado tiende a establecer que aquellos grupos humanos que valoran la libertad de sus miembros tienden a generar las condiciones para un desarrollo sustentable hacia el futuro, desarrollo que se extiende a todos los integrantes. Por el contrario, aquellas sociedades movidas por el temor hacia un grupo hegemónico tienden a deteriorarse significativamente, aspecto fácilmente observable en distintos ejemplos de la historia.
Cabe señalarse que la dinámica social está siempre en constante evolución, circunstancia que supone que existe un cambio constante en los patrones de comportamiento del grupo humano. Estos cambios en ocasiones pueden ser harto significativos e inclusos conflictivos en grado sumo. La Revolución Francesa es un ejemplo de un cambio abrupto en lo que respecta a la dinámica social; en efecto, la misma es un pasaje de una sociedad estamental a otra fundada en valores propios de una filosofía liberal.
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