Importancia de Disentir para Construir

Si en un grupo de personas hay desacuerdos o puntos de vista diferentes sobre un asunto, estas discrepancias no son necesariamente negativas. De hecho, el disenso o la falta de consenso debe interpretarse como la expresión natural de la libertad de expresión y, paralelamente, como una circunstancia previa a la búsqueda de acuerdos.

Sin los acuerdos necesarios se hace muy difícil construir un clima social de convivencia.

La ausencia de discrepancias en la esfera política solamente se produce en el contexto de una dictadura

En un país democrático los representantes de la voluntad popular tienen fórmulas y propuestas distintas para abordar los problemas. A pesar de ello, todo político responsable debe intentar conseguir algún acuerdo o pacto con los representantes de otras formaciones, pues algunas decisiones que afectan a toda la ciudadanía tienen que ser el resultado de un consenso previo.

Empresarios y sindicatos

Los representantes de los trabajadores y los empresarios mantienen posturas diferentes sobre temas diversos: salarios, jornada laboral y horas de descanso, condiciones de trabajo, etc. En una mesa de negociación ambas partes expresan inicialmente sus planteamientos fundamentales, pero tras un lógico debate se hace necesario alcanzar un acuerdo.

Es muy probable que tanto empresarios como sindicatos tengan que ceder en sus pretensiones iniciales, pero lo importante es que el acuerdo final sea mínimamente satisfactorio para las dos partes.

En la vida cotidiana

En la mayoría de familias se producen debates sobre cuestiones de todo tipo: el destino de las vacaciones, los horarios de ocio para los menores o las normas de convivencia básicas. En todos estos casos hay dos posturas posibles: el planteamiento autoritario de los padres o bien el diálogo con los hijos con el fin de pactar la solución más razonable para cada circunstancia. Si se elige la primera opción, es muy probable que se produzcan conflictos permanentes y un lógico malestar en la familia.

Si la vía escogida es la del diálogo, la convivencia saldrá fortalecida y se respirará un clima de entendimiento.

Imaginemos a un grupo de amigos que se reúnen para decidir un plan para el fin de semana. Seguramente cada uno de ellos tiene su propia propuesta y para tomar una decisión caben varias soluciones:

1) decidir al azar cuál es la opción elegida,

2) realizar una votación para comprobar cuál de las propuestas es la mayoritaria o

3) que un miembro del grupo imponga su voluntad a los demás.

La segunda elección es la más razonable, ya que representa a la mayoría y, por otra parte, permite que cada miembro del grupo exponga libremente sus inquietudes e intereses.

Las otras alternativas son menos razonables (la elección al azar puede no representar a la mayoría y que uno imponga su criterio tiene un cariz autoritario que solamente satisface a un individuo).

Imágenes: Fotolia. kid_a, a3701027

 

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