Importancia de Disfrutar de la Soledad

Todos necesitamos comunicarnos con los demás y establecer relaciones afectivas. Sin embargo, esto no quiere decir necesariamente que la soledad sea una opción negativa. En tal contexto, hay que diferenciar esta palabra con otra que en ocasiones uno puede confundir: aislamiento.

Entender el aislamiento para descifrar el verdadero valor de la soledad

Quien tiene el deseo de comunicarse con los demás pero por algún motivo no puede hacerlo, se encuentra en una situación de aislamiento. Los presos que son recluidos, los enfermos mentales, las personas secuestradas u obligadas a mantenerse incomunicadas o los individuos con alguna discapacidad que limita su comunicación son ejemplos de quienes viven el aislamiento como algo frustrante e indeseable, pues en todos estos casos no se ha elegido libremente la opción de la incomunicación.

Las personas afectadas por estas circunstancias desearían romper con su aislamiento, pero hay alguna causa que se lo impide.

Por otro lado, hay que recordar que algunos individuos tienen dificultades para relacionarse con los demás y esto les lleva al aislamiento social.

En cualquier caso, se trata de un tipo de situaciones claramente dañinas, pues producen angustia y sufrimiento.

Es posible disfrutar de la soledad

La meditación, la introspección o la oración son actividades que únicamente se pueden realizar con plenitud en soledad. En estos momentos, el individuo se aleja del bullicio y de las distracciones y se encuentra consigo mismo sin ningún tipo de interferencia. Algo similar ocurre en ciertas actividades creativas, en las que la soledad es el contexto idóneo para encontrar la inspiración y la fuerza interior necesaria.

Si bien por definición somos animales sociales, podemos sentirnos solos rodeados de gente y, a la inversa, acompañados en nuestra soledad. Estamos solos y al mismo tiempo acompañados cuando recordamos momentos de plenitud o cuando sabemos y sentimos que otros están conectados emocionalmente con nosotros.

Se puede afirmar que la soledad no es una cuestión de estar acompañado o no, sino que se trata de un estado de ánimo.

Podemos aprender a disfrutar de la soledad siempre y cuando estemos satisfechos con nosotros mismos. A partir de la autosatisfacción interior es posible encontrar el placer de la soledad sin temores ni angustias.

La lista de momentos de placer asociados a la soledad es prácticamente interminable: la lectura de un buen libro, la contemplación del cielo estrellado, un paseo nocturno por el casco histórico de nuestra ciudad o la simple observación de la naturaleza.

Imagen: Fotolia. Antgor, Christoph

 

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