Importancia de la División Azul

Durante la Segunda Guerra Mundial, España se declaró oficialmente como “no beligerante”, una postura extraña para quien es ajeno a las cuestiones de política internacional, ya que todos nosotros estamos acostumbrados a que en el caso de un conflicto, un país solo puede ser beligerante en uno de los dos bandos enfrentados, o neutral.

Ser no beligerante significa que si bien moralmente se apoya a uno de los bandos contendientes (e incluso se le pueden enviar suministros), dicho apoyo no incluye el uso de tropas a favor del bando apoyado.

Otro ejemplo clásico de una actitud similar es la de los Estados Unidos ante la invasión japonesa de China o su ayuda a la Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial hasta que el ataque japonés a Pearl Harbour el 7 de diciembre de 1941, y la posterior declaración de guerra de Alemania e Italia, arrastraron al país a la guerra.

Esta no beligerancia no impidió que se enviara un contingente que, eso sí, luchó bajo bandera germana y encuadrado en la Wehrmacht en forma de voluntarios.

La División Azul fue una unidad militar del ejército del Reich durante la Segunda Guerra Mundial (250 División de Infantería) formada por soldados españoles que luchó en el frente del este.

Sobre el voluntariado de estos soldados existen algunas polémicas: aunque la mayoría de los historiadores señala que, efectivamente, fueron voluntarios, existe otra corriente de opinión contraria que habla de levas y de haber forzado a algunos candidatos cuando la vía del voluntariado se agotaba.

Sobre las causas que llevaron a los voluntarios a ingresar en esta unidad, van desde la ideológica, hasta la pecuniaria: la paga era muy superior a la que ganaba un obrero o campesino medio en una España en la cual la mayoría vivía en la miseria que había dejado la guerra. Hubo, incluso, republicanos en las filas de la División Azul

Un caso curioso fue el del director de cine Luís García Berlanga, quien se alistó para limpiar el expediente político de su familia, pues su padre había sido gobernador civil de Valencia con la República durante la guerra, aunque algunos de sus camaradas en el frente aseguran que el creía en los ideales propugnados por los impulsores de la División Azul.

El envío de estos soldados fue la forma de pagar a la Alemania nazi por su apoyo al bando sublevado durante la Guerra Civil Española.

El 23 de octubre de 1940 se reúnen en un vagón de tren en Hendaya Franco y Hitler. El dictador alemán trata de persuadir a su homólogo español para que entre en la guerra que está librando, y según la mayoría de los historiadores Franco así lo desea, pero pone un precio demasiado alto -posteriormente, historiadores pro-fascistas divulgarán el mito de que fue una estrategia urdida por el propio Franco para no comprometer a España en el conflicto-.

Fue Ramón Serrano Súñer, cuñado de Franco y ministro de exteriores español de la época, el principal impulsor de la idea de la División Azul. No en vano, Súñer era filonazi y deseaba que España entrara en la guerra, motivo por el cual acabó siendo defenestrado del gobierno por el propio Franco en cuanto las tornas empezaron a cambiar para el Eje.

Al grito de “¡Rusia es culpable!” [de la Guerra Civil], el 27 de junio de 1941 empezó el reclutamiento de voluntarios. Al mando de la División se pondría al general Agustín Muñoz Grandes, quien durante el transcurso de la Guerra Civil conseguiría escapar de su encarcelamiento en el bando gubernamental para unirse a los sublevados.

A principios de julio los divisionarios se agrupan en España y empieza a ser articulada su organización, partiendo a partir del 13 del mismo mes hacia Alemania.

Van llegando en trenes hasta la enorme base militar de Grafenwöhr, en Baviera, donde se les equipa con uniformes alemanes (con un distintivo propio, eso sí, que incluía la bandera española, como a todas las unidades extranjeras de la Wehrmacht) y se les familiariza en el uso de las armas germanas.

La convivencia con los militares alemanes se degrada en esos días: el carácter disciplinado germano, con un modelo de soldado basado en el militarismo prusiano, choca con el laissez-faire y la desinhibición de los españoles. Algunos conflictos estallan cuando estos últimos intentan cortejar a las residentes locales alemanas... en algunos casos ante las mismas narices de sus parejas, que son soldados u oficiales de la Wehrmacht.

A finales de agosto empieza el traslado de la división hacia su puesto en el frente, que se encontrará en Smolensk. Dicho traslado consistirá en 1.600 km en tren hasta Prusia Oriental y Polonia, y a partir de aquí, 900 km más a pie hasta alcanzar su destino.

No obstante, a medio camino, la división es destinada como refuerzo al sitio de Leningrado, llegando en septiembre de 1941 a la ciudad de Novgorod, donde a partir del mes siguiente tomará parte en el cruce del río Voljov.

Será aquí donde los españoles empiecen a sentir la ferocidad del enemigo y las duras condiciones climatológicas. También será aquí donde los mandos alemanes (que recelaban del rendimiento de las tropas hispanas) empiezan a dedicar muy buenas palabras a los militares españoles debido a su arrojo, tenacidad y buen hacer en el campo de batalla.

En enero de 1942, una compañía de divisionarios acude al rescate de una unidad alemana realizando para ello una acción casi suicida: cruzar el lago Ilmen helado.

Tras estas batallas, la División Azul será trasladada más cerca de Leningrado, donde tendrá lugar una de sus batallas más conocidas: la de Krasny Bor.

Krasny Bor será la batalla que sentará de forma definitiva la fama de buenos y duros combatientes de los divisionarios ante ojos germanos y también de sus enemigos soviéticos.

En ella, unos 6.000 soldados de infantería españoles más algunas unidades de las SS en número indeterminado (en cualquier caso, difícilmente sumarían más de 10.000 entre todos), hicieron frente a 44.000 tropas soviéticas que contaban con el apoyo de artillería, tanques y aviación, aguantando su posición pese al gran número de bajas infligidas (más de la mitad de la división).

A partir de mediados de 1943, el panorama ha cambiado para las potencias del Eje, y el régimen franquista está incómodo con su alianza. Es por ello que empezará la negociación para repatriar la división,

Dicha repatriación se producirá a partir del 10 de octubre de 1943, pero no significará el fin de la presencia española entre las tropas del Tercer Reich; aquellos divisionarios que rehusaron abandonar a sus compañeros de armas alemanes, fueron autorizados a formar una nueva unidad, la Legión Azul, que combatiría hasta abril de 1944, cuando por presiones de los aliados sería definitivamente retirada del frente y sus miembros devueltos a España.

Pero nuevamente no se marcharon todos; los poco menos de 200 voluntarios que quedaron, se enrolaron en diferentes divisiones del Heer, y algunos de ellos llegaron a pelear en la Batalla de Berlín.

El capítulo de la División Azul se cerrará finalmente (polémicas, investigaciones y estudios aparte) en 1954, cuando regrese a España el último grupo de 258 divisionarios que habían quedado prisioneros de los soviéticos.

 

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