Importancia de Dorothea Orem

Enfermera norteamericana que marcó una notable influencia en el campo de la enfermería durante el siglo XX a razón del desarrollo teórico del auto cuidado, una práctica que a su entender era indispensable inculcarles a sus pacientes, y a las personas en general, para preservar su vida y su salud.

Saber cuidarnos promueve la salud

Sostuvo que una de las tareas de la enfermera debe ser justamente aleccionar al paciente sobre los cuidados que debe desarrollar para conservar su salud, recuperarse conforme de una enfermedad, o en su defecto, para afrontar sus síntomas y traumas posteriores.

Durante toda su vida desarrolló una especial labor de docencia al respecto de la promoción y difusión del auto cuidado, considerándolo un aspecto clave en la salud de aquellas personas y pacientes capaces de concretarlo a su favor.

Un modelo integral que requiere el compromiso del paciente

Su plan reúne además el cumplimiento de condiciones generales que el individuo debe procurar para beneficio de sí mismo y de su entorno: cuidar al planeta y sus recursos, realizar actividad física, descansar adecuadamente, comer sano, observar hábitos saludables, mantener una vida social activa, identificar y alejarse de actividades peligrosas.

Consideró como aspecto clave y necesario el compromiso del paciente en el proceso del restablecimiento o cuidado de su salud, de lo contrario, el modelo que proponía era inviable.

También advirtió que cuando este cuidado no pueda ser asumido por el paciente y su entorno es imprescindible la intervención de una enfermera que se ocupe de ejecutarlo y de estar cerca de la familia para orientarlos en la realización de prácticas básicas de cuidado.

Un emblema de la enfermería en la teoría y en la práctica

Orem, desarrolló gran parte de su labor como enfermera en el Providence Hospital de la ciudad de Washington, e incursionó en casi todas las áreas de su profesión: instrumentación quirúrgica, atención domiciliaria, pediatría, supervisión nocturna de urgencias.

Entre 1940 y 1949 fue directora de la escuela de enfermería de dicho hospital.

Hacia finales de los años cincuenta trabajó en el Departamento de Salud de Estados Unidos, como asesora de contenidos de la carrera de enfermería, con la clara misión de mejorar la formación de los profesionales el área.

Por otra parte, destacó como autora de libros sobre enfermería desde los cuales también brindó toda su sapiencia en la materia.

Recibió una variedad de distinciones en reconocimiento a sus aportes que hasta la actualidad ostentan un valor y una influencia destacados en la práctica de la enfermería.

Sin lugar a duda, Orem, integra el podio de las enfermeras ilustres de la historia junto a otros personajes precursores como Florence Nigthingale y Martha Rogers, colegas que también teorizaron y contribuyeron sustancialmente al desarrollo y crecimiento de la enfermería en el mundo.

El auto-cuidado salva vidas

Una aplicación bien actual del modelo de auto cuidado resulta ser el auto examen mamario que se recomienda se practiquen las mujeres con regularidad para prevenir una de las dolencias que más afectan al género femenino: el cáncer de mama.

Los profesionales de la salud deben incentivarlas e instruirlas en dicha práctica que consiste en palparse las mamas y las axilas para descartar la presencia de alguna protuberancia o cambio físico en ellas.

La detección temprana de cualquier enfermedad asegura un pronóstico de cura más favorable.

Foto 2, Fotolia Vit_kitamin

 

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