Importancia del Empirismo

El único conocimiento legítimo que poseemos es a posteriori, es decir, depende de la experiencia. Al indagar sobre esta última, encontramos dos tipos de percepción, por un lado, las sensaciones (derivadas de los sentidos) y, por otro, las reflexiones (que provienen del sentido interno, a saber, de las operaciones mentales).

Nuestras ideas son un producto secundario a la experiencia, ya sean ideas simples (las cuales se corresponden con las sensaciones, pero son menos vivaces que ellas) o complejas (conformadas a partir de la asociación de ideas simples de acuerdo con determinadas leyes de asociación). A partir de este esquema general, el empirismo sostiene que es posible explicar la totalidad de nuestros conocimientos remitiéndonos a los datos de nuestros sentidos.

Así, el empirismo clásico se proyecta como una corriente perteneciente a la filosofía moderna que nace como respuesta polémica frente al racionalismo. Su tesis central consiste en que el conocimiento sólo proviene de la experiencia de los sentidos y no puede tener a la razón como su fundamento último.

La herencia empirista

La crítica empirista a la metafísica como una empresa inútil que excede las posibilidades de nuestro conocimiento humano se mantuvo a lo largo del tiempo, influenciando diversas filosofías posteriores. Esta idea fue particularmente relevante para el positivismo, corriente inaugurada por Auguste Comte (1798-1857). El positivismo recibe ese nombre en tanto concibe que el único conocimiento legítimo es el que se limita a la interpretación de los datos positivos, es decir, perceptibles y verificables por medio de la experiencia.

A su vez, el empirismo lógico o positivismo lógico retoma los postulados positivistas, haciendo énfasis sobre la dimensión del lenguaje. La tarea de la filosofía, desde este punto de vista, era el análisis del lenguaje científico, construido a partir de hechos empíricos, con el objetivo de clarificarlo para alcanzar un lenguaje universal de la ciencia. Como resultado, se buscaba un lenguaje artificial “depurado” de toda metafísica. Este fue el principal objetivo del Círculo de Viena, es decir, el grupo de científicos y filósofos —encabezado por el filósofo Moritz Schlick— responsable de la fundación del empirismo lógico.

Lo que distingue al empirismo lógico del empirismo clásico es, justamente, el interés por las relaciones lógicas entre los términos del lenguaje. Mientras que el análisis de Hume resulta, a sus ojos, demasiado “psicologista”, los empiristas lógicos no tienen una preocupación por cómo ocurren al interior de la mente humana las diversas asociaciones entre ideas. Lo fundamental, aquí, es cómo el lenguaje traduce las percepciones en palabras.

Otra vertiente, contemporánea al empirismo lógico, es la que se conoce de manera general como filosofía analítica, representada, entre otros, por el filósofo Ludwig Wittgenstein (1889-1951). Esta corriente se distingue de la anterior en tanto señala una excesiva simplificación por parte de los empiristas lógicos sobre el fenómeno del lenguaje y sus funciones.

Por su parte, el objeto de análisis de la filosofía analítica no son simplemente los lenguajes formalizados (los lenguajes universales de la ciencia, a los que aspiraba el Círculo de Viena), sino el lenguaje natural, es decir, los lenguajes corrientes de la vida cotidiana, a los cuales se busca dar mayor precisión. Se trata de un empirismo con mayores matices, ya que la metafísica ocupa en él un lugar reconocido, el cual no puede ser anulado en el pensamiento, si bien no nos es posible hablar sobre ella.

Historia del empirismo

El primer autor considerado como fundador de la corriente empirista fue Francis Bacon (1561-1626), quien en su obra Novum organum scientiarum (1620) —en español, Nuevos instrumentos de la ciencia—, establece el principio metodológico según el cual la ciencia debe conducirse dentro de los límites de la experiencia, mediante la observación y la experimentación. La ciencia es capaz de arribar a enunciados generales por medio de la inducción (es decir, a través de razonamientos que van desde casos particulares a afirmaciones generales).

Más tarde, John Locke (1632-1706) desarrolla una gnoseología empirista de manera sistemática, manteniendo el principio de que todo conocimiento general se deriva de la experiencia. Sin embargo, el más reconocido de los empiristas clásicos es David Hume (1711-1776), puesto que se trata del filósofo que ha radicalizado las tesis del empirismo, llevándolas hasta sus consecuencias más extremas en términos de escepticismo.

Referencias bibliográficas

Carpio, A. (2003). Principios de Filosofía. Buenos Aires: Glauco.

Giovanni Reale y Dario Antiseri (1992) Historia del pensamiento filosófico y científico. II. Del

humanismo a Kant. (Il pensiero occidentale dalle origini ad oggi. Tomo II. Editrice La Scuola, Brescia, quinta ed. 1985), trad. de Juan Andrés Iglesias, Barcelona.

 
 
 
Autor: Editorial.

Trabajo publicado en: Jul., 2022.
Datos para citar en modelo APA: Editorial (julio, 2022). Importancia del Empirismo. Significado.com. Desde https://significado.com/im-empirismo/
 

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