Importancia del Empleo

El trabajo en cualquiera de sus modalidades proporciona dinero y con él podemos cubrir nuestras necesidades básicas y satisfacer algunos caprichos. En otras palabras, solo con una actividad laboral podemos integrarnos plenamente en la sociedad. Esta regla general tiene algunas excepciones: los herederos de grandes fortunas que pueden vivir sin trabajar o algunos individuos que se convierten en un nuevo Robinson Crusoe en algún lugar perdido.

Antes, durante y después del empleo

Durante la primera etapa escolar aprendemos las lecciones básicas de la cultura en general. Ya en sus primeros años todos los niños son preguntados: ¿qué vas a ser de mayor? Con esta inocente pregunta el niño empieza a intuir que cuando sea mayor tendrá que hacer algo para ganarse la vida.

Después de la etapa de formación académica llega el momento de los primeros empleos, que normalmente suelen estar mal pagados por dos motivos:

1) porque el joven no tiene suficiente experiencia y

2) la falta de experiencia es una buena excusa para pagar un bajo salario.

El proceso continua y con mayor o menor dificultad la mayoría de personas consigue un trabajo

Durante la etapa laboral ocurren o pueden ocurrir todo tipo de experiencias: subir o bajar de categoría, ser despedidos, encontrar un nuevo empleo, decepciones y satisfacciones de todos los colores y tamaños. Por otra parte, en el mundo laboral hay dos versiones diferenciadas, pues unos consiguen la realización personal mientras que otros se frustran.

Después de la jubilación los ex trabajadores se encuentran con un nuevo panorama vital. Algunos echan en falta el ajetreo de su actividad laboral, mientras que otros se aburren ante las veinticuatro horas del día frente a ellos sin ninguna obligación. Entre unos y otros, hay un tercer arquetipo: aquellos que realizan alguna actividad para mantenerse ocupados y sentirse útiles.

El relato más arriba descrito pone de relieve una realidad: el trabajo determina el rumbo vital de los seres humanos. No hay que olvidar, por otra parte, que un tercio de la jornada diaria la dedicamos a trabajar.

Entendiendo la naturaleza humana a partir del trabajo

Son miles las posibles formas de ganarse la vida. En la mayoría de casos se trabaja dentro de la ley, pero algunos prefieren actividades ilícitas. El ideal laboral consiste en dedicarse a aquello que uno siente como su verdadera vocación, pero son muchos los que trabajan inmersos en la frustración permanente o en la resignación.

La complejidad de la condición humana se pone de manifiesto en las diversas actitudes de los empleados. En la mayoría de ambientes laborales encontramos un poco de todo: vagos, adictos al trabajo, pelotas, creativos, mediocres, luchadores o acomodados.

 

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