Importancia de Enfrentar la Realidad

Algunos acontecimientos que afectan a nuestra vida pueden resultar incómodos o desagradables. Ante ellos podemos reaccionar de muchas maneras: con indiferencia, negación, o creando alguna barrera psicológica que nos proteja. Todas estas fórmulas tienen algo en común, pues con ellas se huye de la realidad.

Esta huída es un mecanismo psicológico de defensa, pero no sirve para solucionar los problemas. En este sentido, se podría afirmar que la mejor solución a cualquier conflicto consiste en afrontar el problema cara a cara.

Los problemas no se solucionan solos

No enfrentarnos a la realidad es una postura que, en principio, puede resultar razonable. De hecho, con frecuencia pensamos que los problemas desaparecerán por sí solos o que es mejor mirar hacia otro lado para evitar posibles conflictos con los demás.

Si bien no hay soluciones infalibles para los problemas, como norma general la peor solución es ignorarlos y no enfrentarse a la realidad de los hechos.

¿Qué conseguimos afrontando la realidad?

En primer lugar, esta estrategia nos permite sentirnos bien con nosotros mismos. Si me digo a mí mismo "voy a buscar una solución a mi problema", estoy siendo valiente y decidido y esta predisposición psicológica me hará sentir satisfecho. Por el contrario, si a través de algún mecanismo psicológico consigo eludir mi responsabilidad, es muy probable que inconscientemente sepa que lo estoy haciendo mal.

En segundo lugar, enfrentarse a la realidad es, de alguna manera, nuestra obligación moral. Así, si alguien nos perjudica con sus malas acciones y no hacemos nada por algún motivo, nuestra conducta es éticamente reprochable, pues hemos permitido que el mal se imponga.

En tercer lugar, al afrontar los hechos con determinación y sin autoengaños estamos dando un paso muy importante para mejorar la situación. Pensemos en alguien al que el médico le comunica que tiene una enfermedad. La primera reacción será de miedo y de preocupación. Superado el golpe inicial de la mala noticia, el enfermo tiene dos opciones: resignarse porque considera que no puede hacer nada o bien adoptar una actitud combativa y positiva para superar la enfermedad.

Por último, ciertos fenómenos sociales no deseables pueden cambiar, pero solamente se producirá un cambio si hacemos algo, es decir, si nos enfrentamos a la realidad que nos resulta ingrata. La exclusión social de las mujeres, el trabajo infantil o la esclavitud fueron realidades generalizadas en el pasado, pero dejaron de serlo porque algunas personas decidieron enfrentarse a estos problemas.

Imágenes. Fotolia. Gregory Lee - Dr322

 

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