Se conoce como eutanasia al acto mediante el cual una persona decide ponerle fin a su propia vida cuando la misma está teñida por el dolor o la enfermedad y de la misma no hay vuelta atrás. La eutanasia es diferente al suicidio ya que por lo general el acto de terminar con la vida de la persona no lo realiza esa misma persona sino que debe ser llevado a cabo por un tercero debido a la incapacidad física del sujeto, lo cual suscita un importante debate sobre si la eutanasia es o no homicidio. La importancia de la eutanasia reside entonces en este debate controversial y en la idea de derechos humanos que detrás de ella se genera.
Nunca que se hable de eutanasia se habla de algo feliz o divertido, sino que siempre se está frente a una durísima decisión que tiene mucho que ver con la condición humana y con la existencia misma. Mientras el ser humano es el único ser vivo que puede decidir conscientemente cuándo y cómo acabar su vida, la eutanasia se da en el marco de una persona sufriente, que posee alguna enfermedad o condición médica que ha sido evaluada como irreversible o que posee extremo dolor y no puede hacer nada al respecto.
La decisión de la eutanasia (palabra que en griego significa 'buena muerte') es una decisión muy dura que se toma en momentos de mucho dolor y que busca alivianar o terminar el sufrimiento de alguien que no elige la situación en la que está. El importante debate respecto de la eutanasia como derecho humano gira en torno a la idea de que una persona debe tener derecho a decidir sobre su vida y su muerte sin que sea esto entendido como un problema ético o moral ya que al ser seres concientes y racionales estamos dotados de esa capacidad de elección. La eutanasia entonces es importante ya que se transforma en un derecho que, aunque no beneficie de manera positiva a nadie, puede terminar el sufrimiento de una persona.
Hoy en día el debate sobre si la eutanasia debe ser considerada un delito o no (especialmente en relación con la persona que termina con la vida de otra) está mucho más avanzado en muchas sociedades, habiendo incluso aquellas que la permiten y no la penalizan. La eutanasia puede cumplirse tanto por la terminación de la vida (por ejemplo, mediante el uso de medicinas especiales) o por omisión (es decir, por dejar de aplicar tratamientos a quien sufre y ya no puede revertir la condición de enfermedad que posee).
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