Importancia del Expresionismo

El mundo cambiante de principios del siglo XX tiene tres acontecimientos históricos sobresalientes, la Segunda Revolución Industrial, el resurgir imperialista y el estallido de la I Guerra Mundial, que contribuyeron a que las mentes de unos cuantos creadores, en contra de la alienación y la masificación que suponía el nuevo orden establecido, pretendieran romper con todo a base de pasión, emoción y sentimientos. Así nace el Expresionismo, una corriente artística y cultural que surge en una Alemania humillada e indefensa tras la guerra. Comienza en el ámbito pictórico y después se expande al cine, la literatura y la música.

Como resultado de este espíritu crítico y social, surgen obras con una importante carga emocional, sobre las que no existen normas que rijan el proceso creativo. El límite es la propia mente del artista, que refleja la inestabilidad del momento, la opresión o el vértigo valiéndose de una realidad deformada a su antojo en la que, tanto el ser humano como la naturaleza, son plasmados de una forma subjetiva. Por ello, se entiende que es una actitud, una forma de entender el arte para oponerse a la globalización, la mecanización, la urbanización y la burguesía.

Aunque, como comentamos, el movimiento expresionista carece de normas como tal, sí hay algunas pautas comunes que lo diferencian de otras corrientes. Veamos cuáles son:

Representación de la esencia del ser

No es tan importante crear un reflejo fiel de la figura real, como buscar la representación de su interior, su esencia. Para ello, procuran indagar en los sentimientos y cobra mucha fuerza el mundo de los sueños. Lo onírico y la distorsión de la realidad son los puntos fuertes de los artistas expresionistas, que pretenden mostrar en sus obras la tensión que les provoca el mundo.

Visión negativa y pesimista

Para los expresionistas, el individuo es un ser sometido a una realidad que le es ajena, alienado por el sistema, ha sido reducido a ser una pieza más en el engranaje social, sin libertad, sin capacidad de intervención. Es por ello que el artista trata de indagar en la psique del ser y extraer la angustia, la soledad, o la miseria que le puede provocar su situación. De este modo, se aleja de las formas aparentes y de composiciones clásicas, rechazando la belleza y centrándose en esas emociones pesimistas de mediocridad, sometimiento y decepción.

Predominio del instinto

Al ser un movimiento principalmente emocional, la racionalidad no tiene lugar en el proceso creativo. Las representaciones son subjetivas y siempre guardan una realidad más profunda que la mostrada. En pintura, por ejemplo, priman las técnicas violentas, motivadas por ese impulso improvisado.

Ejemplos en la cultura

El desarrollo de las características de esta corriente se ve de manera diferente dependiendo de la disciplina desarrollada, así, en las Artes Plásticas, la expresividad se consigue utilizando gamas extremas, que abarcan desde las paletas brillantes a las tonalidades más patéticas, superponiendo escenas o creando formas tan angulosas y deformadas que se alejan completamente de la realidad y contribuyen a reflejar el caos emocional dentro de unas escenas resaltadas con pinceladas gruesas, desapacibles. Algunas de las obras más representativas son El grito (Edvard Munch, 1893), Retrato de Lunia Czechowska (Amedeo Modigliani, 1919) o El viejo guitarrista ciego (Pablo Picasso, 1903).

En Literatura, el Expresionismo se distingue por el desarrollo de novela y teatro, principalmente. En este último, con el fin de anular la individualidad (tal como se comentaba un poco más arriba haciendo referencia a la crítica social del movimiento), los personajes carecían de nombre y representaban largos monólogos que traslucían su malestar interno. En narrativa se representaba una realidad violenta, primitiva y exagerada. A los creadores no les interesaba la realidad objetiva, sino expresar su mundo interior. Destacan autores como Federico García Lorca, Franz Kafka o Georg Heym.

La corriente expresionista también arrasó en el cine o la música, siempre con las mismas premisas de negatividad, impulsividad y exaltación de los sentimientos del creador. Así se encuentran composiciones como Orfeo y Eurídice (Ernst Krenek, 1923) o La composición de la primavera (Igor Stravinski, 1913) en el ámbito musical y como ejemplos cinematográficos, se podría citar El Golem (Karl Boese, 1920) o Metrópolis (Fritz Lang, 1927).

La búsqueda del expresionismo se centró claramente en la subjetividad del artista, a la que se le dio más importancia que la realidad observada. Así, una característica identitaria del expresionismo tanto en la pintura, el cine, el teatro, la danza o cualquier otra disciplina artística fue la de interpretación personal y única de la realidad. Casos claros de esto fueron artistas de significativo renombre tales como Egon Schiele, Edvard Munch o aquellos que formaron el famoso grupo Der Blaue Reiter (El jinete azul). La deformación de la realidad a partir del uso de colores invertidos, formas abstractos, historias de fantasía o cuestionamientos al orden establecido serán también parte de este movimiento.

Imágenes: Fotolia. nata_zhekova - denys_kuvaiev

Por Alicia García González. Escritora, con formación en Arte, Literatura, e Historia, Técnico Superior en Diseño y Prod. Editorial.
 

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