Importancia de Fernando Daquilema

Fue un caudillo indígena ecuatoriano elevado al grado de héroe nacional por su férrea lucha contra la explotación y la limitación de derechos que venía padeciendo su comunidad.

Una lucha por la supervivencia y por la dignidad

El nuevo aumento del diezmo, un odioso impuesto que solamente los indios estaban obligados a pagarle al estado y que se remontaba a los cruentos tiempos de la conquista española, que lo había establecido a través de la famosa mita y que ninguna autoridad republicana posterior quiso erradicar, fue el detonante de la furia de Daquilema, y otros tantos indígenas que acompañaron su protesta contra el recaudador gubernamental.

Pero el voraz e injusto impuesto fue el motivo que colmó la paciencia de la comunidad que estaba cansada de la discriminación, de la tiranía, y la pobreza en la cual los obligaban a vivir.

Encabezó una rebelión en Cacha, su pueblo natal, animó a todos los trabajadores que eran vilmente explotados por sus patrones para que se rebelasen y luchasen por tener un trato más justo y humano.

Su propuesta captó seguidores rápidamente y de inmediato fue elegido por sus pares para que asuma como su líder y rey, y los conduzca a la liberación total del gobierno opresor.

Recobrar los derechos y salir del sometimiento

La designación real no era caprichosa ya que él se consideraba descendiente directo de los antiguos señores de Puruhas.

La misión era liberarse y fundar un gobierno nuevo en el cual los indígenas tuviesen los mismos derechos que los blancos y los mestizos.

El ejército que conformó luchó encarnizadamente y cuerpo a cuerpo contra la milicia oficial enviada por el presidente en ejercicio Gabriel García Moreno.

A su lado contó además con la inestimable colaboración de Manuela León, una joven indígena que enarbolaba y defendía sus mismos ideales de igualdad.

Una lucha que no fue en vano

Se especula que no llegaba a los 30 años cuando fue ejecutado por directiva del gobierno, una vez que su sublevación fue controlada y sometida.

Como era costumbre en la época su fusilamiento fue un evento hecho público en una plaza de la ciudad.

Debieron pasar 136 años para que el gobierno ecuatoriano le rindiese el gran honor de designarlo héroe nacional.

Su historia y su nombre se han vuelto un emblema de la lucha por los derechos humanos de la comunidad indígena de su patria y del resto del mundo.

Su trágico destino y su combate por supuesto construyeron la leyenda alrededor de su figura pero también son la prueba irrefutable del daño sistemático que los pueblos originarios sufrieron a lo largo de tantos siglos de historia.

Tuvo que derramarse muchísima de su sangre para que logren el reconocimiento que finalmente muchos obtuvieron y disfrutan hoy.

Afortunadamente no fue en vano porque sus descendientes hoy gozan de esos derechos por los que Daquilema luchó y murió.

 

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