Importancia de la Figura de Objeción de Conciencia

La noción de objeción de conciencia es relativamente nueva en la historia del Hombre y tiene que ver básicamente con la posibilidad de negarse a participar en alguna actividad (especialmente pública) si la misma se enfrenta con las creencias y convicciones personales del sujeto en cuestión.

La relevancia de esta noción es que tiene que ver directamente con reconocer la libertad de cada persona de determinar su vida sin que otras fuerzas la invadan y decidan por ella.

La capacidad de negarse como un derecho subjetivo

Podríamos ubicar el comienzo histórico de la figura de objeción de conciencia en el año 1789, año en el que acaeció la Revolución Francesa y un gran número de cosas cambiarían desde entonces y para siempre en Occidente. Gracias a la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, esta revolución proclamaba la libertad de la persona como uno de los bienes más importantes que poseemos. Esa libertad se entiende como preexistente e incluso llega a permitirle a la persona a negarse a ciertas obligaciones, tales como verse obligado por convicciones a formar parte del ejército o a ser intervenido en el caso de que tal intervención médica se oponga a la religión que uno profesa.

Objetarse por la conciencia significa en otras palabras que la persona no coincide con los ideales que mueven determinados eventos o situaciones. Es un derecho que se considera parte del ámbito privado y personalísimo, por lo cual preexiste y prevalece antes que cualquier decisión o poder que el Estado, por ejemplo, u otras fuerzas deseen tener sobre el individuo.

Un derecho que a veces puede convertirse en un problema para otros

La objeción de conciencia es un derecho de vital importancia ya que nos recuerda a todos que nuestra mente, nuestras convicciones y nuestros ideales están por arriba de lo que otros nos quieran imponer. Pero esto sin duda se puede volver un problema si la persona se niega a colaborar o ser parte de actividades a las que se opone y que están pensadas para otros.

Un ejemplo claro de cuando esta figura se puede volver problemática, es cuando los profesionales médicos se niegan a llevar a cabo determinadas prácticas que ayudan a que la persona sufra menos (como la eutanasia) o que terminan la vida de un feto (en el caso del aborto). Aquí, este elemento legal permite a los individuos a no tomar parte en estas actividades pero puede chocar con las decisiones de terceros.

Imagen Fotolia: Eranicle, Sudok1

 

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