Importancia de la Gripe Española de 1918

En los primeros meses de 1918 la l Guerra Mundial se encontraba en su recta final y el conjunto de la opinión pública estaba centrada en el devenir de este acontecimiento. En este contexto surgió una noticia inquietante: una epidemia de gripe estaba provocando la desolación en Europa.

En pocos meses sus efectos se manifestaron en el conjunto del planeta y según la mayoría de estudios realizados fallecieron 25 millones de personas en los seis primeros meses de 1918.

Se calcula que la gripe española mató al 5% de la población mundial, aproximadamente 500 millones de personas

Por entonces España no participaba en la Gran Guerra y por este motivo los medios de comunicación trataron la noticia de la gripe de manera especial y debido a ello la epidemia fue conocida internacionalmente como "la gripe española".

En 1918 la población europea tomó conciencia de un hecho: la gripe estaba matando a más individuos que la propia guerra mundial

En principio esta patología se presentaba con los síntomas típicos de la gripe: malestar general, dolor de cabeza, fiebre y tos. Sin embargo, el virus de la gripe de 1918 tenía características muy singulares y en pocos días una persona infectada podía morir.

Los hospitales europeos estaban desbordados, tanto por los heridos de guerra como por los enfermos de gripe. Los efectos de la pandemia tuvieron una dimensión internacional. Después de unos pocos días de agonía, los enfermos fallecían. Los médicos se encontraban totalmente desbordados, pues no tenían un tratamiento eficaz contra la enfermedad. Así mismo, en 1918 los movimientos constantes de las tropas provocaron la expansión de la enfermedad. Algunos expertos consideran que el fenómeno de la gripe y la guerra mundial estaban directamente relacionados, ya que la debilidad física de los soldados favorecía el contagio de algunas enfermedades.

Para combatir los efectos de la epidemia se probaron todo tipo de medicamentos y sustancias: la aspirina, el formol, la quinina, el alcohol o las inyecciones de esencia de trementina. Paralelamente, algunos aprovecharon las circunstancias para lanzar al mercado elixires milagrosos.

Una parte importante de la población decidió ponerse una mascarilla protectora para evitar el contagio. Todas estas medidas fueron inútiles y el conjunto de la humanidad vivía en una situación de pánico.

100 años después todavía se desconoce el origen exacto de la pandemia

Los científicos estudian la información sobre "la gripe española" de 1918. El objetivo de esta investigación tiene un doble interés:

1) comprender los mecanismos celulares que desencadenaron este episodio y

2) prevenir cualquier posible repetición de aquella pandemia devastadora. Se calcula que en la actualidad un nuevo virus de la gripe podría extenderse por todo el planeta en 24 horas.

Quienes han estudiado la gripe de 1918 coinciden en un aspecto importante: no fue una epidemia sino una pandemia.

Mientras una epidemia es la propagación de una infección bacteriana o vírica que afecta a un elevado número de personas en un territorio, una pandemia es una infección provocada por un virus nuevo o la mutación de un virus ya existente y que puede afectar a extensos territorios.

 

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