Importancia de los Gurkhas

Los SAS, los Boinas Verdes, la Legión Extranjera francesa, los Spetsnaz rusos... son muchos los nombres de legendarias unidades militares de servicios especiales, aguerridas tropas que son capaces de infligir grandes daños al enemigo incluso en las peores condiciones para ellos.

De entre estas, una sobresale por su historia, dedicación y eficacia: los Gurkhas, una estirpe guerrera que hunde sus raíces en la historia para brillar con fuerza propia en el presente.

Los llamados Gurkhas son una casta guerrera nepalí que sirve en el ejército de la India y el de Gran Bretaña, siendo estos últimos los más famosos, como fuerzas especiales.

Dicha casta, fundada por el Guru Gorkhanath, emigró desde el norte de la India a lo que hoy es Nepal.

La existencia histórica del mismo Gorkhanath ha sido puesta en tela de duda por algunos, aunque la mayoría de los historiadores lo consideran una figura histórica existente, pese a que no se ponen de acuerdo en el periodo histórico en el que vivió, yendo las dataciones desde el siglo XI hasta el XIV.

En el 1768 de nuestra era, la dinastía Gorkha se hace con el control de Nepal.

Los británicos, futuros empleadores de los feroces guerreros nepalíes, se enfrentaron a ellos en 1814 en el marco del “Gran juego”, en lo que se conoce como Guerra anglo-nepalí o, también, “Guerra Gurkha”.

Los británicos, sintiéndose militar y moralmente superiores (algo típico de la mentalidad colonial y racista de la época), contaban con una campaña militar rápida basándose también en su experiencia en la India.

Pero el baño de realidad les fue dado por unas tropas nepalíes que, en inferioridad numérica, pelearon con gran valor, infligiendo duras pérdidas al ejército de la Compañía Británica de las India Orientales.

Finalmente, y tras dos años de ardua campaña, los británicos lograron una victoria suficientemente decisiva (que no definitiva) como para llevar a los nepalíes a la mesa de negociaciones.

Los generales del ejército de la Compañía quedaron seducidos (profesionalmente, se entiende) por la efectividad de aquellos a quienes llamaron Gurkhas, de tal forma que inmediatamente tras la guerra, formaron ya una primera unidad con aquellos nepalíes que quisieron alistarse, los legendarios Gurkha Rifles.

Los Gurkha Rifles participaron activamente en la represión de la revuelta de los cipayos de 1857.

Una de las consecuencias de dicha revuelta fue la disolución de la Compañía Británica de las Indias Orientales y la integración de su ejército privado en el ejército británico.

Las unidades de Gurkhas también pasaron a integrarse en el ejército británico, pero no se mezclaron con el resto de la tropa, si no que mantuvieron sus propios regimientos y unidades como tropas de élite.

Hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial, los Gurkhas fueron utilizados por los británicos en diversos teatros de operaciones asiáticos, como Afganistán o durante la Rebelión Boxer en China.

Durante la Primera Guerra Mundial, las unidades Gurkhas sirvieron tanto en el frente europeo como en Oriente Medio, dando también muestras de su valor.

En algún caso, como Loos (Francia, cerca de la frontera belga), donde combatieron hasta el último hombre, o en Gallipoli, donde capturaron una posición de artillería turca al asalto sufriendo un escaso número de pérdidas.

Podemos decir sin miedo a equivocarnos que el mundo conoció a los Gurkhas y aprendió a temerlos, ya que hicieron bueno su lema: “es mejor morir que ser un cobarde”.

En total, unos 200.000 soldados gurkha lucharon en el conflicto, de los cuales el 10% (20.000) no regresó nunca a casa.

Consciente de la necesidad de soldados que tenían los aliados, el gobierno nepalí permitió al británico reclutar un mayor número de Gurkhas de los que su tratado bilateral estipulaba.

Durante la Segunda Guerra Mundial también combatieron, especialmente en los escenarios asiático y africano.

En Europa se les vió en el frente italiano, mientras que en el asiático contribuyeron, luchando en las junglas birmanas, a que los japoneses no llegaran a la India, la “joya” del Imperio Británico.

En 1947 la India se independizó, pero el interés del ejército británico en los Gurkhas no hizo más que aumentar.

Así, el gobierno británico llegó a un acuerdo tripartito con los de la India y Nepal que le permitió seguir reclutando soldados Gurkha.

Actualmente, hay unos 3.500 sirviendo en el ejército británico, mientras que 120.000 sirven en el de la India. ¿Por qué son más famosos los primeros?

Pues por la dureza requerida para superar las selectivas pruebas.

Los Gurkhas británicos son seleccionados de entre aquellos capaces de correr 5 km por terreno accidentado con una mochila de 25 kg a la espalda en menos de una hora.

Anualmente se presentan unos 28.000 candidatos para ocupar 200 plazas, los cuales han sido preparados para ello por sus familias desde la temprana edad de cinco años. Este proceso de selección se considera uno de los más duros -si no el más duro- del mundo.

Pese a ello, los miembros de tan valiosas fuerzas no recibían las mismas condiciones que sus homólogos británicos.

Sólo a partir de 2007 se equiparó la paga de los Gurkhas jubilados a la de los soldados de origen británico, y sólo a partir de 2009 se les dejó residir en el Reino Unido una vez retirados.

Las unidades Gurkha han seguido sirviendo a la corona británica durante los últimos conflictos de Afganistán e Irak.

De ellos, un general Indio dijo que si alguien afirma no tener miedo a morir, o es un mentiroso, o es un Gurkha. Una frase que define la honda impresión que han dejado en el mundo.

Arte Fotolia: Ingo Bartussek

 

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