Importancia de las Habilidades Sociales

Hay personas que tienen dificultades para comunicarse con los demás. Les cuesta trasmitir sus emociones, sienten incomodidad ante los desconocidos, no saben decir que no cuando les piden un favor o tienen reparos para decir lo que realmente opinan. Estas características son propias de alguien que no tiene habilidades sociales.

Una herramienta con múltiples funciones

Si un individuo sabe desenvolverse con naturalidad con los demás y su comunicación es efectiva y gratificante en todo tipo de contextos, se trata de alguien con habilidades sociales.

Se puede afirmar que estas destrezas sociales son como una herramienta de gran utilidad para todo tipo de circunstancias: en el trabajo, en las relaciones afectivas, en una fiesta o en las relaciones entre vecinos. Quien carece de esta herramienta se encuentra con un problema que afecta al conjunto de su vida y es muy probable que tenga dificultades para conseguir un trabajo, hacer amigos o encontrar el amor.

Tener habilidades intelectuales resulta de gran utilidad en todos los órdenes de la vida. Sin embargo, las capacidades intelectuales son totalmente insuficientes si no van acompañadas de unas adecuadas habilidades sociales.

Las claves para su desarrollo

La mayoría de expertos en comunicación y en la esfera de la psicología coinciden en afirmar que las habilidades sociales se pueden aprender. En este sentido, hay tres aspectos que toda persona puede ejercitar para ir formando un conjunto de destrezas sociales:

1) la actitud positiva y la correcta gestión de las emociones,

2) la desenvoltura en la comunicación y

3) la empatía con los demás.

Con una actitud positiva es mucho más fácil que las relaciones con los demás sean gratificantes y enriquecedoras

Las personas que se quejan constantemente y que ven el lado negativo de la vida, no generan simpatías y, en consecuencia, sus relaciones personales se ven afectadas negativamente. Por otro lado, las emociones personales tienen que gestionarse con inteligencia y para ello es necesario controlar la ira, la timidez, el mal humor y cualquier aspecto del carácter que dificulte las relaciones intrapersonales.

Una comunicación efectiva es de vital importancia. Para conseguirlo es necesario tener en cuenta una serie de pautas: hablar con naturalidad, intentar no ofender a nadie, ser cordial y cercano, decir lo que uno piensa sin molestar y potenciar un lenguaje corporal adecuado.

La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar del otro. No consiste en quedar bien con los demás fingiendo un falso interés, sino en tratar a alguien como nos gustaría ser tratados.

Imágenes: Fotolia. Kaponia Aliaksei - Biker3


 
 

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