Importancia del Historiador

Tal vez sea hoy en día una figura un poco menospreciada o desconocida frente a otras que acaparan la atención. Sin embargo, la importancia del historiador como científico social y como constructor de la identidad de una comunidad es indudable.

¿Cuál es el rol de alguien que dedica a la historia?

Si queremos entender qué tarea lleva alguien que se interesa por la historia como profesión, debemos tener bien en claro qué es la historia como fenómeno. Podemos dejar en claro que es todo lo pasado, todo aquello que ha ocurrido en otro tiempo histórico y, si hablamos exclusivamente de la historia humana, todo lo que ha hecho el hombre y la mujer como sujetos sociales.

Una vez definido esto, podemos decir que historiador es aquella persona que se dedica a estudiar todo lo ocurrido en el pasado, pudiendo especializarse en un período específico o pudiendo saber un poco de todo de diferentes momentos o contextos. El historiador debe tener en claro que estudiar el pasado no es un simple recuento de hechos que se suceden uno tras otro sino que, como toda ciencia social, se deben tener en cuenta los procesos que hacen que se llegue a esos eventos y que contribuyen a que sean de esa manera y no de otra.

La utilidad del historiador y sus materiales

La principal función e importancia de esta figura en el conjunto de profesiones sociales es la de permitir dar a conocer a la comunidad aquello que ha quedado enterrado en el tiempo, que tal vez pueda olvidarse y que deba ser recuperado. La construcción de la historia que hace cualquier persona que se dedica a eso colabora a elaborar un sentimiento de identidad de una comunidad, ya que conociendo la historia los miembros de esa sociedad aprenden también sobre su propia identidad y el entorno en el que nacen, viven y habitan.

Los materiales de los que un historiador se puede valer son muchos y muy variados. Sin embargo, esto no quiere decir que siempre sea fácil acceder a ellos. Esto es así debido a que la gran mayoría de estos elementos pertenecen a otras épocas: muchos de ellos se han perdido, están muy mal conservados o son privados, es decir, de personas que tal vez ni los valoran como lo que son. Desde obras de arte, periódicos, documentos escritos, instrumentos hasta canciones, leyendas, anécdotas, vestimenta, cartas, etc. encontramos miles de elementos que puede un historiador para comprender una época determinada.

El dilema entre la subjetividad y la objetividad del historiador

Del mismo modo que ocurre con otras profesiones, la del historiador planta un dilema que tiene que ver con la construcción de algo que se entiende como verdad.

Se le exige objetividad en la construcción y transmisión de esa verdad histórica, pero se deja de lado que como todos nosotros el historiador es una persona, un individuo con su identidad marcada y por lo tanto pretender una completa objetividad o ascetismo es imposible. En este sentido, desde el siglo XX se ha caracterizado por el surgimiento de corrientes de historiografía (la disciplina que estudia cómo se hace la historia) que aceptan la subjetividad del individuo que estudia la historia y por lo tanto aceptan que esa construcción es una interpretación todavía perfectible de los hechos.

Imágenes: Fotolia - Monkey Business

 

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