Importancia de la Identidad Nacional

Por razones administrativas hay personas apátridas. Por razones sentimentales, hay individuos que se sienten ciudadanos del mundo y se proclaman cosmopolitas. Al margen de estas excepciones, la inmensa mayoría de personas se identifican con su patria.

¿Qué quiere decir identidad nacional?

No hay una respuesta definitiva que explique este asunto. Podríamos afirmar que es una mezcla de sentimientos, valores y tradiciones culturales.

En el plano emocional nos sentimos parte de un pueblo cuando ocurren ciertos acontecimientos: al escuchar el himno nacional, al izarse la bandera en un acto patriótico, cuando echamos de menos nuestra nación porque estamos lejos de ella o cuando nos llenamos de orgullo con la victoria de los deportistas de nuestro país.

Las personas de un mismo lugar pueden tener discrepancias de todo tipo y, a pesar de ello, comparten una manera de entender la vida. Cada pueblo o nación está integrado por hombres y mujeres que de manera colectiva coinciden en una serie de valores, ideas y creencias. Es lógico que así sea, ya que todos hablan la misma lengua, conocen la misma historia y tienen vivencias colectivas muy similares.

Las tradiciones culturales juegan un papel relevante en la formación de la identidad nacional. Si una fiesta popular se viene realizando durante siglos, es razonable que dicha celebración se convierta en un sentimiento colectivo.

Lo más importante de este término radica en que la persona cuenta con un sentido de pertenencia y se siente plenamente identificado con la impronta y las cualidades que tiene este determinado grupo social a la hora de percibir el mundo que nos rodea, desenvolverse o bien difundir su cultura nacional de generación en generación.

Un asunto complejo

¿Podemos tener dos identidades colectivas? Sí, totalmente. Hay personas que se sienten catalanas y españolas, porteñas y argentinas, de la tribu nandi y keniano, londinense y británico, etc.

¿Es posible ser de un país y al mismo tiempo no sentirse identificado con él? Sí, totalmente. Hay vascos que rechazan profundamente todo lo español, texanos que quieren que su estado se independice de Estados Unidos e italianos del norte que ven a los del sur como si fueran de un pueblo distinto.

¿Tiene sentido no sentirse de ninguna parte? Sí, tiene sentido. Para algunas personas los símbolos nacionales (bandera, himno...) no significan nada importante, pues ellos se sienten parte de un proyecto global, la humanidad.

Del amor a la patria al fanatismo nacionalista

Parece razonable que uno sienta simpatía y apego hacia su patria y todo lo que representa. Sin embargo, en algunos casos el intenso amor a la patria va acompañado de otros sentimientos: el odio a los extranjeros, el desprecio por todo lo que viene de fuera o la superioridad racial, moral o cultural.

La defensa radical y exagerada de una identidad nacional puede desembocar en actitudes fanáticas contrarias a la buena convivencia.

 

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