Importancia de la Izquierda y la Derecha en Política

En cualquier debate político hay un criterio general para distinguir los planteamientos ideológicos. Este criterio se resume en dos palabras: izquierda y derecha.

La denominada izquierda incluye un amplio abanico de doctrinas, formaciones políticas y colectivos: socialismo, socialdemocracia, comunismo, anarquismo, ecologismo, plataformas reivindicativas, movimientos sociales, planteamientos antiglobalización, etc.

La derecha también es plural, ya que incluye a conservadores, liberales, demócrata-cristianos, fascismo y neofascismo, nacionalismo, etc. Los movimientos populistas pueden ser tanto de una esquina como de otra.

En el lenguaje político convencional, el término izquierda es sinónimo de progresismo y el de derecha equivale a conservadurismo. Esta distinción está directamente relacionada con los dos grandes sistemas económicos del siglo XX: comunismo y capitalismo.

El centro político

Entre dos planteamientos antagónicos siempre hay uno intermedio. En política, los partidos de centro son aquellos que combinan propuestas típicas de la derecha (por ejemplo, el libre comercio sin restricciones) con algunas medidas sociales (por ejemplo, la universalización de los servicios públicos).

El origen de esta distinción

Tras el triunfo de la Revolución Francesa en 1789 se produjo la formación del primer parlamento nacional, la Asamblea Constituyente de 1791. Los representantes del pueblo que se sentaban en el ala izquierda del parlamento eran los jacobinos, mientras que los girondinos se sentaban en el ala derecha.

Los jacobinos eran los más revolucionarios y consideraban que los representantes del pueblo debían ser la expresión de la voluntad general (eran conocidos con este término porque se reunían en el convento de los padres jacobinos).

Los girondinos eran representantes que provenían de la región de Gironda y defendían la conveniencia de pactar con la nobleza, la iglesia y la monarquía y, al mismo tiempo, consideraban que el voto de las clases populares debía limitarse (los girondinos eran reformistas y se oponían a cualquier proceso revolucionario).

El ejemplo de China pone de manifiesto las limitaciones de ambas oposiciones ideológicas

La clásica distinción entre ambos bandos no siempre es válida para comprender la realidad política. El gobierno de la República Popular China es un buen ejemplo de ello.

El gobierno chino está controlado por un único partido de ideología comunista. A pesar de ello, la realidad política tiene un marcado sesgo capitalista. La singular fusión entre comunismo y capitalismo contradice el binomio clásico que observamos a lo largo del artículo.

Imágenes Fotolia. Valentinakru

 

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