Importancia de los Juguetes para los niños

Es muy difícil imaginar el mundo infantil sin los juegos y los juguetes. Para los adultos la interacción con el juego tiene un componente lúdico y competitivo, mientras que para los niños es mucho más que un simple entretenimiento, pues es su forma de expresar sentimientos, inquietudes e ideas.

Curiosidad, alegría, aprendizaje y sociabilidad

Una simple caja de zapatos vacía o un sofisticado artilugio de colores puede tener el mismo valor para un niño. Ambos son objetos con los que es posible crear historias imaginarias y descubrir cosas nuevas. Así, sirven para activar la curiosidad natural de los más pequeños.

La manipulación de un juguete produce una cierta satisfacción. Los adultos jugamos con la intención de ganar y si perdemos nos sentimos frustrados. En cambio, cuando el niño todavía no conoce los conceptos de victoria y derrota, juega por el simple deseo de obtener placer.

La mayoría llevan implícitos un componente de aprendizaje. En este sentido, a partir de la interacción los niños aprenden ciertas reglas del mundo que les envuelve. Empiezan a distinguir que hay cosas pesadas y ligeras, díficiles y fáciles, rápidas y lentas. En definitiva, algunos conceptos básicos se aprenden jugando.

Un niño de 3 tres años ya sabe que es el "dueño" de sus propios juguetes. Sin embargo, de una forma natural y espontánea quiere compartir aquello que es de su propiedad con otros niños. En esta dinámica el niño aprende de manera inconsciente a integrarse en la vida en sociedad.

En síntesis, la propuesta perfecta sería aquella que despierta el interés intelectual, que resulta entretenida y con la que es posible intercambiar experiencias con otros niños.

Errores típicos relacionados con los juguetes

Cuando un adulto compra uno para un niño, es probable que cometa algún error. Algunos fallos típicos son los siguientes:

- No tener en cuenta la edad del niño, ya que cada tipo de juguete ha sido diseñado para un rango de edad determinado.

- Regalar un producto que fomenten el sexismo, el machismo o la violencia.

- Si bien pueden ser muy instructivos, no son siempre igual de divertidos.

- Dejarse influir por la publicidad o por el precio (que una propuesta aparezca en la televisión y que su precio sea elevado no significa que sea una buena opción).

- Comprar juguetes sin una previa información básica sobre algunos aspectos (indicaciones relacionadas con la seguridad, la personalidad del niño que va a recibir el regalo o el nivel de complejidad del mismo).

Imágenes: Fotolia. Sashazerg, Idey


 
 


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