Importancia de la Juventud

El concepto de juventud es extremadamente flexible y ambiguo. Se puede aplicar a etapas de la vida muy distintas, ya sea la niñez, la adolescencia o incluso a la edad adulta si el hombre o la mujer se siente joven psicológicamente.

Por otro lado, la idea de juventud ha ido cambiando a lo largo de la historia (actualmente se habla de jóvenes de 30 años y en tiempos pasados alguien de esa edad era considerado una persona adulta).

La cultura y las circunstancias de cada pueblo son factores determinantes para entender a los jóvenes. Así, un chico de 18 años en un país subdesarrollado no tiene nada que ver con otro de la misma edad que vive en un barrio de lujo en un país próspero.

Principios, actitudes y valores asociados a la idea de juventud

Cuando se piensa en la idea de juventud vienen a la mente una serie de ideas: vitalidad, rebeldía, fuerza, inexperiencia, idealismo o creatividad. Así, en un zona conflictiva la fuerza de un joven le permitirá defenderse mejor y en un contexto social del primer mundo esa misma fuerza puede ayudarle a practicar un deporte. Las circunstancias pueden cambiar, pero los principios asociados a la juventud permanecen.

El joven es normalmente vital y fuerte porque su cuerpo tiene energía. Algunas cosas del mundo que le rodean le desagradan y esto le lleva a posiciones inconformistas y rebeldes. Por su edad, no conoce demasiado sobre la vida y, por lo tanto, es alguien con una lógica inexperiencia en muchos sentidos. La mayoría de jóvenes han imaginado en alguna ocasión que otro mundo es posible. Juventud y creatividad conforman un binomio tan antiguo como la propia humanidad.

La juventud desde la perspectiva de la ancianidad

Cuando se llega a la ancianidad y se piensa en la juventud el ser humano no puede evitar ciertas comparaciones. El anciano puede tener buena salud, pero su energía ya no es la misma que antaño. Un octogenario puede ser alguien muy dotado intelectualmente, pero seguramente ya no sueña con cambiar el mundo que le rodea.

El anciano es fundamentalmente alguien con pasado y el joven tiene, por encima de todo, todo el futuro por delante.

La fascinación por detener el tiempo

En la mitología griega Hebe era la divinidad que personificaba la juventud y su poder le permitía que los ancianos recuperasen la vitalidad perdida. Los chinos de la antigüedad, los Vedas en la India o los alquimistas medievales buscaron incansablemente una sustancia para alcanzar un sueño, la eterna juventud.

En el presente seguimos buscando el elixir que nos mantenga jóvenes y, de alguna manera, lo hemos encontrado con la cirugía plástica.

Imágenes: Fotolia. Olly - Jacob Lund


 
 

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