Importancia de los Laboratorios de Innovación Pública

Tradicionalmente los organismos públicos no se han caracterizado por su creatividad e innovación. Esta dinámica está empezando a cambiar en los últimos años y uno de los motivos del cambio está relacionado con los laboratorios de innovación pública.

Estas entidades forman parte de una estructura estatal pero son gestionadas con criterios más abiertos e innovadores. Como su mismo nombre indica, son laboratorios donde se buscan soluciones alternativas a los problemas del siglo XXl.

Su enfoque se puede orientar a un amplio abanico de ámbitos: transporte urbano, ciudades inteligentes, participación ciudadana, calidad en los servicios públicos, etc.

Una palanca de cambio

Estos organismos no están diseñados para dar servicios a los ciudadanos o para crear riqueza de manera directa. Por el contrario, están concebidos como una herramienta transversal que ayude a mejorar la gestión de las entidades públicas.

Estos laboratorios se han puesto en marcha en algunos países del mundo, como Chile, México, Uruguay o Argentina. Se trata de unidades de tamaño reducido, especialmente dinámicas y creativas y con una amplia autonomía. Los equipos humanos que los integran son multidisciplinares e incluyen perfiles técnicos, humanísticos, sociales y medioambientales. Si pensamos en un laboratorio de una gran urbe, los retos que se plantean son de naturaleza muy distinta: reducir la contaminación, crear espacios de convivencia, mejorar las comunicaciones, agilizar las gestiones administrativas de los ciudadanos, etc.

Básicamente, los laboratorios de innovación pública son plataformas con un triple objetivo:

1) conocer la complejidad de una realidad,

2) identificar posibles soluciones y

3) poner en marcha estrategias de cambio.

¿Por qué hay que valorizar la innovación en el sector público?

Los ciudadanos suelen estar de acuerdo en algo: la burocracia es compleja y va acompañada de todo tipo de trabas. Los laboratorios de innovación intentan corregir esta tendencia y aportar nuevas soluciones.

Una gran ciudad debe estar diseñada para todos los ciudadanos. Para que esto sea posible es necesario que exista un diseño universal donde las barreras arquitectónicas no impidan la libre circulación de personas.

El ámbito público es como un ecosistema en el que cada una de los actores que lo forman depende de los demás y, en consecuencia, hay que pensar de manera global para afrontar los nuevos desafíos.

Los ejemplos mencionados ilustran los retos que tienen estas entidades públicas. En ellas se plantea un objetivo general: trabajar con la ciudadanía para mejorar la calidad de vida de todos.

Imágenes: Fotolia - Fandijki, rCarner

 

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