Importancia de la Legión Extranjera Española

Nacida en 1920 con el nombre de Tercio de Extranjeros inspirada en la Legión Extranjera francesa, la Legión Española es a día de hoy uno de los cuerpos militares más conocidos en todo el mundo.

La Legión Española fue fundada en 1920 por José Millán-Astray, un curtido veterano de guerra.

Millán-Astray había comenzado su carrera militar en Filipinas para después luchar en la guerra colonial en el Marruecos español.

Será en 1919 cuando se interese por la Legión Extranjera Francesa y por la posibilidad de formar un cuerpo homologable en el seno del ejército español.

A partir de aquí, expone su idea al ministro de la guerra de la época, y consigue de este una comisión de servicio para estudiar el funcionamiento del cuerpo galo en Argelia.

A su vuelta de Argelia, en 1920, Millán-Astray recibirá el encargo de formar la primera unidad, que en aquel tiempo no se conocía como Legión Española, si no como Tercio de Extranjeros.

La denominación de Legión Española le será dada en 1937, a partir de la Guerra Civil, conflicto en el que la Legión se alineó con el bando sublevado.

Precisamente, Francisco Franco, futuro dictador español tras el conflicto civil, había sido mando de primera hora de la Legión, al haber coincidido con Millán-Astray en 1919, quien lo convenció en 1920 de pasar a formar parte del nuevo cuerpo.

La organización interna de la legión difiere de la del resto del ejército español.

La unidad de mayor calado es el tercio, cuya denominación es una reminiscencia de los míticos tercios de Flandes, y que agrupa una serie de banderas (actualmente tres banderas en cada tercio, con cuatro tercios en total), divididas a su vez en compañías. En total, un tercio agrupará a unos 1.000-1.500 soldados.

El primer teatro de operaciones en el que combatieron los legionarios fue en la guerra colonial del Rif, desde su fundación en 1920 hasta el término del conflicto en 1927.

En 1934 intervienen por primera vez en la Península, reprimiendo con gran dureza la sublevación de los mineros en Asturias, en una operación dirigida, precisamente, por Franco.

Al estar acuartelada en las posesiones españolas en el norte de África y dirigida por militares africanistas de ideas derechistas, la Legión se alineó desde primera hora con el bando rebelde.

Durante el conflicto, su número de efectivos crecería, pasando de las seis hasta las dieciocho banderas, contando incluso con una bandera de carros de combate.

La misma Legión acredita un total de 3.042 acciones de combate entre el 17 de julio de 1936 y el 31 de marzo de 1939.

Entre las acciones más destacadas en las que toman parte se encuentran la toma de Badajoz, seguida de la cruenta represión en forma de baño de sangre en la que se acreditan, incluso, el asesinato de bebés a manos de algunos legionarios, así como también la liberación del Alcázar de Toledo, un reducto de los rebeldes que había sido rodeado por el ejército leal a la República.

Las tropas legionarias tomarán parte en casi todos los frentes, desde Andalucía a Cataluña, pasando por Madrid.

El siguiente escenario bélico en el que tomaría parte la legión, ya en plena dictadura franquista, fue la Guerra de Ifni de 1957 a 1958.

En dicho conflicto, una bandera de la Legión aguantó en la población de Ifni, mientras que fuerzas paracaidistas legionarias se dispersaban por el territorio de la entonces colonia española para aliviar la presión sobre la capital y facilitar la operación de rescate.

Una vez conseguido este objetivo, los legionarios españoles (con apoyo de tropas francesas) se centrarían en la defensa del Sahara español. Estos territorios, Ifni y el Sahara, serían descolonizados por España en 1969 y 1976 respectivamente. Pero, hasta estas fechas, ambos contarían con presencia de la Legión.

Con el cambio de régimen en España a partir de 1978, los sucesivos gobiernos buscan adaptar la Legión a los nuevos tiempos.

Se la moderniza y se la prepara para su intervención en misiones internacionales de intermediación y paz, cosa que han hecho en escenarios como Bosnia, Kosovo, Irak, Afganistán, Congo y Líbano.

La Legión ha desarrollado una mística propia, destinada a convertir al recluta en un soldado altamente preparado y motivado.

Parte de dicha mística recae en su credo, que niega el miedo a la muerte e incluso la abraza (El novio de la muerte es su himno más conocido), cultiva el espíritu de cuerpo (su grito más conocido es el de ¡a mi la Legión! con el que un legionario invoca a los demás a socorrerlo), y eleva el formar parte del cuerpo, denominando a sus integrantes no como simples legionarios, si no como “caballeros legionarios”.

En toda España existen agrupaciones de “antiguos caballeros legionarios”, las cuales han estado algunas veces envueltas en la polémica al haber promocionado los valores fascistas de la dictadura franquista.

De hecho, durante la dictadura, y debido al apego sentimental de Franco por la Legión, dicho cuerpo se convirtió en un referente para el imaginario franquista y fascista, una herencia de la cual la Legión Española no se ha podido desembarazar pese a los esfuerzos de algunos gobiernos.

 

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