Importancia del Libre Albedrío

A lo largo de un día tomamos muchas decisiones en las que debemos elegir entre lo correcto o lo incorrecto, entre lo que nos apetece y lo que nos conviene. Ante esta realidad podemos hacernos la siguiente pregunta: ¿nuestra capacidad de elegir es totalmente libre o por el contrario hay factores que determinan nuestras decisiones? Este interrogante es conocido como el problema del libre albedrío.

El ser humano no tiene una respuesta definitiva sobre la cuestión del libre albedrío pero es un problema que todos nos hemos planteado en alguna ocasión

Esta idea se utiliza normalmente para referirnos a nuestra capacidad para elegir entre el bien y el mal. En ocasiones, hace alusión a la idea de libertad personal en un sentido general. En cualquier caso, existen básicamente dos planteamientos posibles:

1) el ser humano se cree libre porque puede elegir entre opciones distintas, pero en realidad hay todo tipo de condicionantes que determinan nuestra voluntad y

2) si bien es evidente que existen ciertos condicionantes, nuestra voluntad individual puede imponerse sobre ellos y, por lo tanto, somos libres.

Argumentos en contra

Si partimos de la idea de que todo funciona a partir de una relación de causa y efecto, nuestras decisiones personales están en gran medida condicionadas y, en consecuencia, no somos libres a la hora de elegir entre opciones distintas, sino que el camino escogido es la consecuencia lógica de una serie de determinantes (psicológicos, sociales, económicos o de cualquier otra índole).

En síntesis, existe una apariencia de libre albedrío porque tomamos constantemente decisiones, pero en el fondo las circunstancias que nos rodean nos "obligan" a tomar un camino u otro. En otras palabras, no somos libres porque siempre hay una causa previa que determina nuestra capacidad de elección.

Argumentos a favor

Un animal no puede decidir que quiere ir en contra de sus instintos y una planta no puede dejar de realizar la fotosíntesis. Sin embargo, el ser humano siempre tiene una cierta capacidad de elección.

Es cierto que hay condicionantes muy poderosos que limitan nuestra libertad, pero esos condicionantes no son absolutos. Podríamos decir que tenemos una libertad condicionada.

Estos planteamientos no quieren decir que podamos hacer o no lo que nos apetezca en todo momento. Por el contrario, implica que a pesar de las limitaciones e imposiciones que nos rodean, siempre tenemos un margen de libertad que nadie nos puede arrebatar.

Si soy un esclavo, esto implica que estoy obligado a obedecer, pero solamente yo decido de qué manera obedezco. El ejemplo del esclavo nos recuerda que siempre hay normas e imposiciones que limitan nuestro libre albedrío y, sin embargo, los márgenes de actuación que tenemos son la prueba definitiva de nuestra libertad como individuos.

Imágenes: Fotolia. Marija Piliponyte / Piyaphat


 
 


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