En los inicios de la Humanidad, las distintas comunidades de Seres Humanos surgieron como una necesidad de poder aliarse ante las distintas amenazas del Entorno o Medio que les rodeaba, siendo además una respuesta que les permitía alcanzar una mejor calidad de vida al obtener Mejores Recursos y Bienes para lo que fue conformando las Sociedades Primitivas.
Los miembros de estas sociedades tenían un fuerte sentido de pertenencia que se incrementó aún más con la aparición de la Tradición y Cultura como medio de poder explicar los distintos sucesos y fenómenos que ocurrían a su alrededor como también la historia y el pasado que estas tenían, y fue así que se erigieron las grandes Monarquías o Imperios que marcaron un antes y un después en la cultura global.
Una de estas civilizaciones fue el Imperio Egipcio, también conocido bajo el nombre de Antiguo Egipto (pese a que es solo una de las etapas de este imperio) y que tuvo una época de esplendor desarrollándose desde las orillas del Río Nilo abarcando inclusive el Mar Rojo además de una gran cantidad de oasis de su desierto occidental.
Esta cultura tenía su propia organización social como también sus creencias, su desarrolada Religión Politeísta (es decir, creencia de varios Dioses) además de contar con lo que fueron una gran cantidad de Rituales y Costumbres que tenían una muy alta complejidad, donde sin lugar a dudas el culto a los Antepasados y Muertos es una de las partes fundamentales, desde las erigidas Esfinges y Mausoleos hasta los templos construidos a los grandes emperadores que formaron parte de una dinastía.
Entre estas costumbres encontramos el Libro de los Muertos, siendo este no un libro en sí sino una recopilación de lo que ha aparecido en numerosas investigaciones en las Pirámides y Sarcófagos, siendo este un ritual que era considerado como una facilitación para que el Faraón muerto pueda llegar a tener un lugar entre los dioses que adoraban, y posteriormente se aplicó también hacia los miembros de la Aristocracia Egipcia o grandes adinerados de esta civilización.
Su organización, escritura y difusión corrió por cuenta de los Escribas, miembros de la sociedad que eran encargados de la transmisión de la sabiduría de los sacerdotes o faraones hacia medios escritos que puedan ser transmitidos de generación en generación como también una forma de llevar un registro, realizándose en papiros o en encuadernaciones bastante rústicas.
>> Siguiente - Importancia >>