Importancia de la lluvia de Ideas

La inteligencia humana no tiene nada que ver con la raza, la posición social, las modas o el dinero. Cualquier individuo es capaz de aportar soluciones ante los problemas que aparecen a su alrededor. Si trasladamos esta idea al ámbito laboral, la búsqueda de nuevas estrategias puede surgir a través de un proceso en el que distintas personas presenten sus soluciones.

Este proceso es conocido con el término lluvia de ideas, aunque en ocasiones se utiliza el término inglés brainstorming.

Un trabajo en equipo

En ocasiones se afirma con cierta ironía que el jefe siempre tiene razón. Con esta afirmación se viene a decir que es mejor no discutir con la persona que tiene el poder. Sin embargo, ni el jefe ni nadie se encuentra en posesión de la verdad.

En una empresa que quiera funcionar con eficacia, lo importante no es quién manda sino cuáles son las mejores formas de abordar los retos que se presentan.

En una sesión de lluvia de ideas desaparecen (o deberían desaparecer) los jefes, los subordinados, los veteranos o los novatos. En este tipo de reuniones todos son iguales, pues la propuesta del becario sin experiencia puede ser más válida que la de un experimentado trabajador.

Lo importante es encontrar la solución a un problema y es irrelevante quién tenga la mejor alternativa.

Recomendaciones básicas

- En una reunión de equipo donde se ponga en marcha una lluvia de ideas hay que seguir una metodología, pues de lo contrario la reunión puede ser caótica e inútil.

- En primer lugar, hay que definir con precisión cuál es el problema o la cuestión a tratar. En segundo lugar, hay que convocar a las personas más adecuadas (en este sentido es conveniente que sea un equipo con perfiles diferentes que se complementen).

- Para que la sesión no sea interminable es aconsejable poner un límite de tiempo. A partir de este momento, cada uno de los asistentes empieza a escribir una idea en un papel o post it (todas las propuestas son potencialmente válidas y no hay que descartar ninguna).

- Finalizado el tiempo previamente establecido, el líder del proyecto recoge las ideas generadas y las coloca en un lugar visible para todos.

- Luego se analiza cada una de las propuestas y se aclaran posibles dudas. Seguidamente los asistentes dan su voto a la mejor idea.

- La propuesta más valorada se convierte en un punto de partida para que luego se desarrolle con más precisión y detalle.

- En toda campaña es recomendable crear una atmósfera agradable y sincera en la que cada uno se exprese sin temores ni prejuicios y con una finalidad: solucionar nuevos retos.

Imágenes: Fotolia - retrostar, fandijki

 

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