Cuando hablamos del logos, hablamos de razonamiento, de la inteligencia. La capacidad de raciocinio, por parte del ser humano, de la evolución del cerebro mismo. Desde el primer momento en que el ser humano tuvo conciencia de sí mismo y fue capaz de comunicarse a nivel verbal con sus semejantes y, a raíz de esa comunicación, crear una sociedad que a su vez tuviese la capacidad de elaborar, inventar, desarrollar, etc., no sólo cosas como herramientas, armadas, etc., sino también de crecer y desarrollarse con hombres, esto contribuyó al desarrollo físico y mental del ser humano y por extensión sus capacidades e inteligencia.
La importancia del logos está en la capacidad del ser humano para interactuar con otras personas, interpretar esa comunicación y elaborarla para crear un discurso nuevo. Pero también está en la capacidad de cada uno para entender y comprender el entorno, captar toda la información que hay a su alrededor, transformarla y guardarla dentro de su cerebro.
El saber no ocupa lugar, eso dicen, pero lo importante no es sólo cargar información en nuestro cerebro. Lo importante de verdad es la capacidad del ser humano de comprender esa información y elaborarla y con esa información elaborada poder crear algo nuevo, ya sea tangible, oral, escrito o aplicable a cualquier otra realidad.
Gracias al razonamiento y la inteligencia del ser humano, a lo largo de millones de años, el ser humano ha sido capaz de pasar de ser un ser nómada a sedentario, de desarrollar la agricultura, el arte, las ciencias, el lenguaje, la literatura, dominar los mares, los cielos y, actualmente, conocer el espacio que nos rodea. Todos los avances científicos actuales parten de un conocimiento, de un razonamiento y de aplicar con inteligencia todo lo aprendido creando algo nuevo.
La importancia del logos es que, si tenemos en cuenta que sólo conocemos un 10% del cerebro, lo que se cree que es la capacidad actual del ser humano, en lo que inteligencia se refiere, todavía no sabemos hasta dónde puede llegar.
Gracias al logos podemos comunicarnos y entendernos con nuestros semejantes, podemos aprender y enseñar, podemos discurrir, pensar, razonar, podemos pensar y descubrir nuevas realidades beneficiosas para el propio desarrollo del ser humano.
Razonar no significa estar pensando todo el tiempo. Razonar significa ser capaces de entender lo que nos rodea, todo lo que aprendemos y encontrar un significado personal y elaborar un discurso nuevo que compartir. Razonar significa capacidad de crear, de inventar, de soñar y hacerlo realidad.