Importancia del Manierismo

Poco estimado en el saber común en comparación con otros movimientos artísticos, el Manierismo ocupó un lugar central en la Europa de fines del siglo XVI cuando significó una etapa de cierre de los logros y avances que había propuesto el Renacimiento y una posición direccionada hacia nuevas formas que desembocarían en el Barroco.

Época, espacio y origen del nombre

El Manierismo podría describirse como una escuela artística que tiene características muy sobresalientes. Su origen y desarrollo se dio en la Europa del siglo XVI, cuando el Renacimiento estaba mostrando sus últimos exponentes y podía verse en algunos de ellos formas más bien deformadas o contradictorias con el clacisismo y el academicismo de aquel movimiento artístico. Esto fue comprensible porque siempre ha ocurrido que cada estilo artístico posee un momento primitivo, un momento de pleno desarrollo o auge y un momento final de decadencia y fin.

La explicación detrás del nombre es tal vez un poco más compleja. No hay una única versión del mismo pero se estima que puede tener que ver con la palabra

maniera

que proviene del italiano. La misma hace referencia a la manera en que algunos artistas pintaban y que luego era imitada por otros artistas que podían reversionar su obra desde otro lugar, con características personales o propias.

Los principales rasgos del Manierismo

Antes de empezar a detallar los principales elementos que componen el estilo manierista, es importante e interesante señalar que el mismo fue por mucho tiempo despreciado como un estilo confuso, mediocre y de artistas que no lograron la excelencia de sus antecesores renacentistas. Sin embargo, es necesario entender que el mismo representó cabalmente un cambio de época en el que el contexto económico, religioso y político también era conflictivo. En este contexto, la perfección y el clacisismo renacentistas quedaban ya pequeños y debían ser superados.

El Manierismo se caracterizó por pintar y retratar figuras con una morfología tal vez deformada, estilizada, poco real. Así, los cuerpos suelen alargarse en partes como el cuello, brazos, piernas, se agranda la cadera, las caras se vuelven angulosas y las expresiones faciales son muy conmovedoras, con gran presencia de los ojos. Al mismo tiempo, en pintura, los colores que se usan son colores irreales: la piel puede tomar un tono verdoso mientras los paisajes se alteran y se pintan con variaciones tonales del mismo color. Por último, las escenas se vuelven muy complejas, enrevesadas, enredadas y conflictivas, generando en el espectador disgusto, malestar, impresión o desagrado.

La escultura y la arquitectura

En lo que respecta a la escultura manierista, podemos decir que la misma se caracterizó por la representación de cuerpos extremadamente torneados, con expresiones de sufrimiento, dolor y sentimientos extremos. En muchos casos, los cuerpos también se ven deformes en comparación con la realidad y estilizados en demasía.

La arquitectura ha dado muestras de también contradecir el clacisismo renacentista con formas complejas, superficies recargadas y plenas de diseño que darían luego lugar al estilo Barroco del siglo XVI. También se hacían presentes recovecos, superficies curvas y contracurvas que fueron poco comunes en el período anterior.

Imagen: Fotolia. Silvy K.

 

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