Importancia del Maquis (Conflicto Antifranquista)

La Guerra Civil Española terminó para la gran mayoría el 1 de abril de 1939, pero no para todos; incluso después de la Segunda Guerra Mundial, algunos antiguos combatientes mantendrían vivo el espíritu de la lucha armada antifranquista.

Enrolados en las fuerzas aliadas (principalmente en las de la Francia Libre y la Resistencia), tenían un grito de guerra: “¡París! ¡Berlín! ¡Barcelona! ¡Madrid!”. Este significaba sus objetivos: liberar Francia (y, por extensión, Europa), y después pasar la frontera para liberar España.

Contaban con que los aliados les ayudarían, y por ello buscaron forzar la situación invadiendo el país por el Valle de Arán en 1944, pero las potencias aliadas no reaccionaron, y condenaron a España a sufrir una dictadura fascista hasta 1977.

No obstante, esto no enfrió las esperanzas de los guerrilleros, que desde 1939 luchaban bajo una denominación: el maquis.

El nombre maquis proviene del corso, para denominar a un conjunto de vegetación en forma de bosque con matorrales muy común en el Mediterráneo.

Los jóvenes que escapaban al reclutamiento durante las Guerras Napoleónicas se escondían en el maquis, este bosque espeso, y de ahí la palabra pasó a designar a quienes se emboscan para luchar contra otros en forma de guerrillas.

De ahí, saltó al continente, definiendo a los guerrilleros de la resistencia francesa contra los nazis, entre los cuales lucharon muchos republicanos españoles exiliados que luego continuaron la lucha contra el régimen franquista, llevando con ellos la denominación “maquis” o “maquisards”.

La actividad maqui en España empieza ya durante la guerra con el avance de las tropas franquistas.

Soldados republicanos copados por el avance, o personas que piensan que por su relevancia política u otro motivo serán perseguidos y fusilados, se “echan al monte” -como se solía decir comúnmente en España- y empiezan a organizarse en partidas guerrilleras.

Inicialmente, dichas partidas están políticamente dominadas por el PCE, el Partido Comunista de España, y ya se piensa en ellas como una forma de extender la guerra en caso de derrota republicana. Durante el conflicto fueron una forma de hostigamiento a las fuerzas sublevadas en la retaguardia, que obligaba a los mandos franquistas a mantener unidades en territorio ya ocupado.

Con el hundimiento de Cataluña, muchas tropas republicanas pasan a Francia. Inicialmente internados los soldados y civiles en campos de concentración, las tropas son reclutadas por el ejército francés para luchar contra los invasores nazis. Tras la caída de Francia se incorporarán a la resistencia.

La experiencia en combate de los españoles serán clave para las guerrillas francesas. Con el desembarco aliado de Normandía en 1944 y el posterior avance de las fuerzas combinadas hacia el interior y hacia Alemania, la dirección del PCE empieza a poner en marcha otro plan: lanzar una invasión de España para implicar a los aliados en la liberación del país.

La operación “Reconquista de España” se puso en marcha el 19 de octubre de 1944, y contaba con dos factores: iniciar un levantamiento popular, e implicar a los aliados.

Ni una ni otra circunstancia se dieron; la ciudadanía estaba hastiada de conflicto y tenía miedo por las represalias, así que no solamente no secundó el levantamiento, sino que ni siquiera prestó ayuda a los invasores por miedo a las represalias.

Por parte aliada, ya entreviéndose la guerra fría con la URSS, no se quiso prestar apoyo a una iniciativa liderada por un partido que debía obediencia a Moscú, cuando en Madrid mandaba un furibundo anticomunista.

Durante la guerra fría, el régimen franquista se convirtió en un aliado de los Estados Unidos y la OTAN, ciertamente incómodo por su carácter fascista, pero el franquismo supo camuflar sus pasadas simpatías por el régimen nazi y los diferentes gobiernos americanos hicieron la vista gorda.

El maquis vivirá su apogeo entre el final de la Segunda Guerra Mundial, poco después del frustrado intento de invasión por el Valle de Arán, y 1950.

En esta época, además de las guerrillas rurales (que van perdiendo fuerza progresivamente), también se empiezan a formar guerrillas urbanas. Las acciones de estas consisten, entre otras, en atracos a bancos que permiten financiar el movimiento de resistencia, y ataques a las fuerzas de seguridad y atentados contra personajes del régimen.

La dura represión franquista, además de directa contra los maquis, también busca y consigue socavar sus apoyos entre el pueblo. Poco a poco, los maquisards se van desconectando más y más de aquel pueblo al que pretendían liberar.

Algunos acaban por tirar la toalla y se marchan al exilio, a Francia y de ahí, otros a México. Otros acaban degenerando en criminales comunes con el mero objetivo de sobrevivir. Y otros acaban siendo eliminados por las fuerzas de seguridad del régimen.

Al abandono internacional por parte de occidente se suma la decisión de Moscú de dejar de apoyar la lucha guerrillera en España. El PCE deja a los maquis que quieren seguir sin apoyos.

Los últimos maquis, muertos a tiros por la Guardia Civil, serán los catalanes Quico Sabaté (asesinado en 1960) y Ramón Vila “Caracremada” en el 63.

 

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