Importancia de La Metamorfosis, de Franz Kafka

También conocida como La Transformación por su título en alemán, Die Verwandlung, esta obra se trata de una novela corta en la que el protagonista, Gregorio Samsa, amanece convertido en un enorme escarabajo, un hecho imposible de concebir en la realidad, no obstante, una forma abstracta perfecta para argumentar y explorar las dificultades y desafíos del individuo para comunicarse, relacionarse y desempeñarse en la sociedad del siglo XX. El fenómeno que experimenta Samsa es una puerta para analizar, cuestionar y debatir sobre el comportar y sentir, de él y, particularmente, de quienes conforman su entorno.

Considerada una de las obras fundamentales en la historia de la literatura, fue escrita por el praguense Franz Kafka a finales de 1912, aunque no se publicó hasta 1915. Vio la luz en octubre de ese año, en la publicación Die Weissen Blätter y, un mes más tarde, una editorial la publica como título independiente de su colección.

Como tema central, se puede destacar la incomprensión de la que es víctima Samsa, el protagonista, así como el rechazo, la frustración, la soledad... todos ellos, temas recurrentes en la corriente artística de los tiempos en que fue escrita. Como obra marcada por el espíritu expresionista, no muestra una realidad, sino la emoción del sentimiento que intenta transmitir, aunque todas estas lecturas interpretativas de la obra fueron aclaradas por el mismo autor, quien dijo que La Metamorfosis no era ningún tipo de confesión y que su trabajo había seguido una línea de estudio diferente. Sin embargo, Kafka no rechazó las lecturas simbólicas y expresionistas que se le habían dado a su obra.

Estructura de la obra

La novela se puede dividir en tres partes. La primera sería cuando Gregorio Samsa se despierta transformado en insecto. En esta toma de contacto, lo que más se refleja es la incomprensión a la que es sometido el hombre bajo el nuevo aspecto que presenta, así como el propio aturdimiento del mismo ante todo lo que le está sucediendo.

La segunda muestra el aislamiento al que es sometido, así como al rechazo de todo su entorno, que ya no solo se aleja de él por el aspecto que presenta y los cambios que continúa sufriendo — aunque en un principio Samsa se comporta como humano, sus costumbres van variando bastante a lo largo del desarrollo de la historia—, sino porque con motivo de su enfermedad, todos ellos, que vivían de él, deben ponerse a trabajar.

En la tercera parte se narra el agravamiento de la enfermedad y la muerte del protagonista, noticia que su familia recibe con alivio.

Los otros tres personajes principales que acompañan a Gregorio Samsa

- El padre, el señor Samsa, es una figura muy importante en la narración. Es el primero que rechaza a Gregorio y se enfrenta a él de manera violenta. Se entiende que esto pueda ser un paralelismo con la vida del autor, que consideraba a su padre como un ser abusivo.

- La madre de Gregorio, la señora Samsa, se ve obligada a trabajar debido a la “enfermedad” de su hijo y lo rechaza porque le produce un horror tan extremo que le imposibilita siquiera mirarlo.

- La hermana, Grete, es el personaje más cercano al protagonista y el que le causa más daño con su desprecio. Al principio se ocupa de él, pero termina por desear su muerte.

Como secundarios, aparecen varios inquilinos que se alojan en la casa cuando Gregorio, en quien recae el peso de la economía familiar, se ve obligado a dejar de trabajar, tres criadas y el jefe de Gregorio. Todos terminan por alejarse de él debido al tremendo rechazo que provoca.

Con ello, se entiende que La Metamorfosis que se produce en la obra no la sufre únicamente Gregorio Samsa. La suya es una transformación física, pero en su entorno se produce de manera psicológica.

Toda la obra se caracteriza por el absurdo que plantea, desde un primer momento, como algo que debe ser asumido por el lector sin hacerse más preguntas, además de la atmósfera asfixiante que se instala en todas las escenas. Todo se desarrolla en el salón de la casa y en la habitación de Gregorio, es opresivo y contribuye a transmitir las emociones de angustia de los personajes, así como la claustrofobia y la necesidad de escapar de sí mismos. Esto es muy típico del estilo de Kafka, como también lo es la profusión de detalles, el ritmo lento y la descripción exhaustiva de la angustia del protagonista, invitando de esta manera al lector a sufrir con ellos todos sus desengaños, dudas y dilemas vitales.

Imagen: Matias del Carmine

Por Alicia García González. Escritora, con formación en Arte, Literatura, e Historia, Técnico Superior en Diseño y Prod. Editorial.
 

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