Las necesidades humanas dan cuenta de todo aquello que a una persona le falta para poder desarrollarse de modo integro. Las mismas pueden ser tanto físicas como psicológicas, pudiendo aludir a lo tangible como a lo intangible. Puede decirse que la búsqueda de satisfacción de las necesidades es aquello que mueve al hombre a realizar actividades, a desempeñarse económicamente en la sociedad. Ciertamente, puede establecerse una jerarquía dentro de estas necesidades, algunas de las mismas pueden ser muy urgentes y otras pueden permitir mayor dilación, algunas hacen a la esencia de la persona humana y otras a aspectos más superfluos.
Independientemente de la visión filosófica que una persona puede sustentar, debe reconocer que la misma se encuentra en falta de alguna manera, es decir, experimenta un vacío en algún sentido, vacío que debe llenar. Este tipo de circunstancia debe entenderse en una gran cantidad de sentidos, algunos de los cuales pueden relacionarse con circunstancias profanas y otras con circunstancias que remiten a aspectos culturales, sociales, etc.
Ciertamente, así como el hombre puede identificarse con sus capacidades, con aquello que puede hacer, también puede identificarse con aquello que experimenta como una ausencia, algo que requiere para complementarse y que debe buscar en el exterior.
Quizá el psicólogo más comentado a la hora de referirse a las necesidades humanas sea Abraham Maslow. El mismo estableció una pirámide que da cuenta de las necesidades humanas más urgentes hasta llegar a las más elevadas. Así, en la base de la pirámide encontraremos a aquellas necesidades referidas a la perpetuación biológica de una vida humana, como por ejemplo el alimento o la respiración. Por el contrario, en la cúspide de la pirámide encontraremos a aquellas necesidades que hacen a una persona desarrollar su personalidad, el modo en que se relaciona consigo mismo y con los demás de una manera efectiva.
Como hemos dicho, la relación del hombre con la necesidad es uno de los fundamentos de la actividad económica. En efecto, el mercado no es otra cosa que la manera en la que se resuelve socialmente la satisfacción de necesidades y en este sentido implica un proceso de cooperación, proceso en el que cada persona o agente económico se dedica a producir aquello para lo que es más eficiente, para lo que es más capaz, aumentando de esta manera el bienestar general, haciendo que exista un paulatino progreso en donde las necesidades más urgentes sean satisfechas prioritariamente.
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